Una encuesta exclusiva revela el desplome más abrupto en la popularidad de Javier Milei, impulsado por el escándalo de corrupción en Discapacidad y el agravamiento de la percepción económica. La interna feroz, la parálisis administrativa y la desilusión del votante clave oscurecen el panorama electoral.
El presidente Javier Milei enfrenta la etapa más crítica de su gestión, según se desprende de un sondeo de opinión realizado por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP). El estudio, concluido el pasado viernes, pinta un cuadro de deterioro acelerado donde la imagen positiva del mandatario se contrajo siete puntos porcentuales en un lapso breve, al tiempo que su reprobación ciudadana escaló en idéntica proporción.
Este fenómeno negativo no obedece a una única causa. Si bien el reciente escándalo de presuntas coimas y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad opera como un detonante fundamental, el malestar se nutre también de un panorama económico que día a día se percibe con mayor pesimismo en los hogares. La expectativa de mejora futura se derrumbó ocho puntos en el último mes, y la cantidad de personas que declaran no poder llegar a fin de mes con sus ingresos no cesa de incrementarse.
Roberto Bacman, director del CEOP, analiza la situación con crudeza: “Sin dudas, Milei está transitando por el momento más difícil. La popularidad del presidente está puesta en tela de juicio. Tiene el saldo negativo más alto desde que asumió”. El especialista agregó que la mitad de la ciudadanía califica su gestión de “muy mala” y que el impacto del caso de corrupción es significativo porque fractura el relato central del Gobierno: “Milei y su equipo se han convertido en más de lo mismo”.
El escándalo en la Andis emerge en la investigación como un punto de inflexión indiscutible. La contundencia de las pruebas audiovisuales, divulgadas por el periodismo, dejó al oficialismo sin capacidad de articular una réplica coherente en casi dos semanas, forzando la expulsión inmediata de Diego Spagnuolo pero sin lograr contener el daño. La credibilidad del Gobierno se resquebrajó, al punto que seis de cada diez argentinos consideran que se trata de un caso genuino de corrupción y señalan directamente a Karina Milei y a Lule Menem, además del ya exfuncionario.
La crisis de confianza trasciende lo discursivo y se materializa en una parálisis operativa dentro de la administración. La gravación de la propia hermana del Presidente dentro de la Casa Rosada detonó una dinámica de sospecha generalizada y desconfianza mutua entre los funcionarios, sumiendo a las áreas del Estado en un letargo expectante ante rumores de nuevas denuncias.
Este clima enrarecido se combina con un agravamiento sostenido de la percepción económica. Bacman destaca que “la expectativa de mejora viene bajando de a poco desde febrero”, pero en agosto pegó un salto negativo: ahora el 59% de la población no espera una recuperación a corto plazo. Este pesimismo se traduce en un enorme malhumor social, expresado en restricciones al consumo, eliminación de gastos no esenciales y la erosión de ahorros familiares.
El cóctel de corrupción y economía tiene un impacto directo y potencialmente decisivo en el ámbito electoral. Según el sondeo, un 42,9% de los consultados admitió que el escándalo de la Andis “puede influir en su intención de voto”. Lo más alarmante para el oficialismo es que este sentimiento permea incluso a su base: el 12% de los votantes duros de La Libertad Avanza reconocen que el caso afectará su decisión. Extrapolando estos datos, Bacman estima que “el 26% de quienes votaron a Milei en el balotaje podrían elegir otra opción o abstenerse”, un número colossal que podría redefinir por completo el resultado de las próximas elecciones.
Esta proyección encontraría eco en las evaluaciones internas del Gobierno. Voceros de la Rosada admiten en privado que anticipan una derrota en la Provincia de Buenos Aires el próximo domingo por un margen de entre cinco y ocho puntos, un pronóstico más pesimista que el de algunas encuestas opositoras, que otorgan una ventaja menor pero en crecimiento a Fuerza Patria.
La campaña oficialista evidencia el terremoto interno. Actos con convocatorias magras, incidentes en el interior y la reveladora solicitud de que Karina Milei no participara de un evento en Olavarría hablan de una estrategia defensiva y errática. Paralelamente, la insólita gira del Presidente a Los Ángeles y Las Vegas para ver el show de Fátima Flórez, en plena previa electoral, parece confirmar la acusación que flota en el aire desde que estalló el escándalo: la de un mandatario que, en ciertos momentos cruciales, opta por desentenderse.
