El Presidente cerró su campaña en Moreno bajo un operativo desmedido y sin los incidentes que anticipó. Admitió un posible «empate técnico» el domingo y defendió a su hermana, implicada en la causa por coimas en Discapacidad.
En un contexto marcado por las acusaciones de corrupción que involucran a su hermana, Karina Milei, el presidente Javier Milei condujo este jueves el cierre de campaña de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. El evento se realizó en el club Villa Ángela, en Moreno, un lugar cuestionado por la oposición por considerarlo inseguro e inadecuado para un acto de tal magnitud.
A pesar de que desde primera hora el mandatario alertó a la prensa internacional sobre un supuesto plan del kirchnerismo para asesinarlo, la operación destinada a victimizarse no prosperó. Más allá de algunos forcejeos aislados —que incluyeron la agresión a un trabajador de prensa— y la evidente precariedad del lugar, la jornada transcurrió sin mayores alteraciones, aunque bajo un desproporcionado despliegue de fuerzas de seguridad.
Ante una plaza que nunca se llenó y con sectores visiblemente vacíos, Milei no pudo eludir en su discurso el tema que acapara la agenda pública: las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Intentó justificar a su hermana, pero finalmente reconoció que las encuestas anticipan un posible “empate técnico” en las elecciones del domingo.
Mientras el Presidente hablaba, un sector de los militantes comenzó a retirarse antes de que finalizara su alocución. Entre los asistentes, algunos expresaron su apoyo incondicional, aunque con matices. “Lo de las coimas no va a afectar a LLA el domingo porque la gente acompaña a Javier Milei, no a los que están con él”, afirmó Daniel, referente de La Plata. Jessica, de Moreno, admitió: “Estos días fueron de aguantar los comentarios de la gente que tira a matar”.
La logística del acto incluyó el traslado de simpatizantes en micros. Al descender, se les distribuían gorras y remeras violetas. Entre las consignas, se leían banderas con la cara de Sebastián Pareja —armador local de LLA— y lemas como “No vine a guiar corderos, vine a despertar leones”. Previo a la llegada del Presidente, en pantallas gigantes se proyectaban imágenes de Karina Milei junto a referentes del partido, al ritmo de canciones de los Rolling Stones y AC/DC.
El operativo de seguridad fue intenso: participaron efectivos de la Policía Federal, Bonaerense, Gendarmería, Casa Militar, policía local y seguridad privada. El acceso requirió cacheos y detectores de metales; un helicóptero sobrevoló la zona y francotiradores se apostaron en vehículos cercanos al escenario. La ironía de los vecinos no se hizo esperar: “Hay más canas que libertarios”, comentaron unos jóvenes desde la vereda.
La estrategia de campaña oficialista —ensayada días antes en Lomas de Zamora— buscaba generar una situación de violencia que permitiera victimizar al Presidente y así desviar la atención del escándalo por las coimas. Sin embargo, la agresión nunca ocurrió. Pese a ello, Milei insistió desde el escenario: “Cuando se agota ese recurso van contra la familia. Nos acusaron de chorros, fueron contra nuestras vidas y también contra mi hermana”. Detrás, Karina lo aplaudía.
El gobernador Axel Kicillof había advertido sobre los riesgos del acto y deslizó sospechas sobre la convocatoria: “Esta actividad tiene aspectos muy extraños”. Horas antes, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, envió una nota oficial a Casa Militar enumerando las condiciones desfavorables del predio y los graves riesgos que implicaba realizar el acto allí.
Finalizado el evento sin incidentes y sin la foto del ataque esperado, Milei emprendió viaje a Los Ángeles para una reunión con empresarios, tras suspender una visita prevista a Las Vegas para ver a su expareja, Fátima Flórez. Una decisión que, según admitieron en el Gobierno, hubiese resultado inconveniente en el actual clima político.
