En vísperas de los comicios, Fuerza Patria se perfila con una mínima ventaja sobre La Libertad Avanza. La abstención, particularmente en el electorado joven y adulto libertario desilusionado, emerge como el factor clave que podría definir una elección marcada por el voto de rechazo y la incertidumbre.
Con el telón de fondo de una profunda crisis económica y un clima de desilusión generalizada, la provincia de Buenos Aires se apresta a vivir una elección que se prevé ajustada. El espacio peronista agrupado bajo la sigla de Fuerza Patria (FP) se erige como el favorito para consagrarse este domingo, aunque con una ventaja extremadamente estrecha sobre La Libertad Avanza (LLA), la fuerza del oficialismo nacional que lidera Javier Milei.
El promedio de los sondeos de opinión le otorga al peronismo una delantera de entre dos y tres puntos porcentuales. Sin embargo, esta diferencia podría ampliarse o contraerse drásticamente dependiendo de un elemento crucial: el nivel de asistencia a las urnas. Se percibe un fenómeno inusual que la mayoría de las consultoras han detectado: la apatía y las pocas ganas de concurrir a votar no predominan en el electorado tradicional de FP, sino en el campo libertario. Este desencanto se manifiesta con fuerza entre los jóvenes desilusionados por la falta de oportunidades laborales y los magros salarios, y también en votantes de mayor edad de ese espacio, molestos por los escándalos de corrupción que salieron a la luz con el caso Libra y los audios de Diego Spagnuolo.
La contienda está plagada de interrogantes que solo se despejarán el domingo. Uno central es la motivación del sufragio. Para algunos analistas, la decisión del ciudadano se resolverá en un plebiscito a favor o en contra de Milei, o a favor o en contra del peronismo, es decir, con una mirada puesta en cuestiones netamente nacionales y en la evaluación del Gobierno nacional. Otros especialistas, en cambio, observan una fuerte influencia de los asuntos municipales, donde el voto a la lista de concejales y el apoyo al intendente local terminarían arrastrando al resto de la boleta. Pero por encima de todo, el factor determinante será el presentismo. Si bien la participación ha sido baja en todo el país, esta contienda ha adquirido un tono dramático y de confrontación ideológica, lo que hace impredecible el comportamiento final del electorado. En este contexto, los consultores destacan que no se está produciendo el fenómeno habitual: históricamente, los sectores más humildes, bastiones del peronismo, son los que más se ausentan. Esta vez, el fuerte desencanto con las medidas de Milei ha invertido la tendencia. En los focus groups, una porción del electorado libertario muestra una alta probabilidad de no acudir a votar, mientras que la franja peronista se muestra más entusiasta y movilizada.
Como era de prever, no se anticipan sobresaltos en la Tercera Sección Electoral, que comprende municipios densamente poblados como La Matanza, Lomas de Zamora, Lanús, Avellaneda y Florencio Varela, entre otros. Se trata de un bastión inexpugnable donde el peronismo no ha conocido la derrota desde el retorno de la democracia. El estudio de la consultora Aresco, dirigida por Federico Aurelio, le otorga a FP una ventaja abrumadora de 15 puntos (47,4% contra 32,2%). Otras firmas, como Proyección, con Santiago Giorgetta como vocero, arrojan números similares, mientras que Rubikon-Intel sitúa la diferencia a favor del peronismo en algo menos de 9 puntos.
La verdadera sorpresa podría gestarse en la Primera Sección Electoral, que abarca el norte del Conurbano: Vicente López, San Isidro, San Fernando, Tigre, Tres de Febrero, Pilar, Morón, San Martín y José C. Paz, entre otros. Hace dos meses, LLA aparecía como clara favorita en esta zona, pero con el transcurso de las semanas la situación se encaminó hacia una aparente paridad. No obstante, a pocas horas de los comicios, las tres encuestas de las que este diario tuvo acceso le conceden una ventaja de dos o tres puntos al candidato de FP, Gabriel Katopodis, sobre su rival de LLA, Diego Valenzuela.
Estas dos secciones electorales concentran más de 9 millones de votantes sobre un total de 13,3 millones, por lo que la batalla se decidirá, fundamentalmente, en estos distritos. En el interior provincial, LLA parecía pintar con ventajas, aunque también allí se vislumbran posibles contratiempos. Por ejemplo, en la Segunda Sección Electoral (norte provincial), las consultoras muestran resultados dispares, con una ventaja sorprendente para FP en un sondeo, mientras que otras le dan una clara delantera a la alianza libertaria.
La percepción generalizada en el cierre de campaña es que la tendencia favorece a Fuerza Patria, por ser la fuerza que exhibe un dinamismo ascendente y un mayor entusiasmo entre sus bases, frente a un Gobierno nacional que atraviesa un momento complejo, tanto en lo político como, especialmente, en lo económico. Todas las firmas coinciden en diagnosticar a FP en ascenso y a LLA enfrentando mayores dificultades. Respecto de las terceras fuerzas, la izquierda y el espacio Somos Buenos Aires, liderado por Florencio Randazzo, aparecen con votaciones modestas que no superarían el 6%, según los sondeos.
Todos estos datos, obtenidos días previos a la elección, dejan abierta la puerta a las clásicas corridas de último momento, un sello de la modernidad electoral. El domingo, el humor de una provincia clave, cansada y expectante, tendrá la última palabra.
