El Presidente argentino ofreció un discurso en Beverly Hills ante un selecto grupo de magnates, prometiendo desregulación y atacando a la oposición política, en medio de un nuevo revés legislativo en el Senado.
En el marco de su gira exprés por Estados Unidos, el presidente Javier Milei se dirigió a un exclusivo auditorio en un lujoso hotel de Beverly Hills, el distrito más emblemático de Los Ángeles. Ante un reducido y poderoso grupo de empresarios —entre los más acaudalados de la región—, el mandatario argentino pronunció un encendido discurso con el objetivo de persuadirlos para que inviertan en la Argentina, prometiendo que los negocios resultarían altamente favorables para los capitales norteamericanos.
Durante aproximadamente cuarenta minutos, el Jefe de Estado aseguró este jueves por la noche a inversores de los sectores financiero, tecnológico y energético que su gobierno mantendrá irreversiblemente el rumbo de la desregulación económica y la apertura hacia las firmas extranjeras. Afirmó que, de poder continuar con los lineamientos centrales de su gestión, su objetivo sería reducir el gasto público a “no más del 25% del PBI”. En un tono optimista, proyectó: “En 15 años podemos estar a la altura de España o Italia, y en 30 o 40 años, con los ingresos de Irlanda o Suiza”.
En esta línea, Milei dirigió sus críticas hacia lo que denominó “la casta” política. Curiosamente, en el país donde el ex presidente Donald Trump impulsa políticas abiertamente proteccionistas, el líder argentino sostuvo: “Si nosotros consideramos al empresario un benefactor social que genera riqueza sirviendo al prójimo, no podemos dejarlo a merced jurídica de futuros degenerados fiscales que quieran atentar contra su propiedad”.
Continuando con su mensaje de aliento hacia los capitales internacionales, Milei caracterizó a la Argentina como “el tercer país del mundo con mayor cantidad de dólares en efectivo”. Argumentó que esto se debe a que sus antecesores “se dedicaron durante años a tratar a todo el sector privado como tratan a narcotraficantes y delincuentes”, añadiendo que, según su visión, “también tratan al ahorro como un crimen de lesa humanidad”.
Un nuevo revés en el Congreso
El discurso en tierras californianas se produjo en paralelo a un nuevo golpe legislativo en su contra. A pocas horas de que el Senado votara el rechazo definitivo al veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad, Milei se refirió a la creciente pérdida de apoyo en el Congreso. En sintonía con su habitual relato de victimización, acusó a la oposición de no buscar “impulsar iniciativas legislativas reales”, sino de orquestarle “un boicot político constante”.
“Ellos no están respondiendo a los intereses de la sociedad, están respondiendo a sus propios intereses y están haciendo todos los esfuerzos posibles para tumbar nuestro plan económico. No les importa quebrar el país y sumir a la gente en la espiral de la inflación, la miseria y el caos una vez más, lo único que les importa es que este gobierno fracase”, espetó el mandatario de ultraderecha.
El encuentro fue organizado por el influyente economista Michael Milken en colaboración con la embajada argentina. Contó con la participación de aproximadamente ochenta asistentes en representación de un who’s who del poder financiero y corporativo, incluyendo a Globant, Citi, JP Morgan, East West Bank, Pimco, Panda Express, las Cámaras de Comercio de Los Ángeles y de Beverly Hills, Amazon Web Services, Vista Investment Group, Crescent Capital Group, el Comité Judío Americano, Chevron, Capital Group, la Fundación Reagan, CurvePoint Capital y Copa Airlines, entre otras entidades de peso.
