La decisión de Javier Milei de rechazar la norma de financiamiento desata la inmediata convocatoria a un paro nacional y promete una renovada conflictividad en las calles. La oposición política y los gobernadores opositores arremeten contra la medida.
El Presidente de la Nación, Javier Milei, ejecutó este miércoles el veto total sobre la ley de financiamiento para el sistema universitario público, una normativa que había obtenido sanción en el Congreso semanas previas. Esta determinación, largamente anticipada, funcionó como detonante de un inmediato y furibundo repudio por parte de la comunidad educativa, sindicatos y referentes opositores, quienes anunciaron medidas de fuerza y una contundente movilización.
Desde la Federación de Docentes de las Universidades Nacionales (FEDUN) confirmaron la realización de un paro de actividades por veinticuatro horas para este viernes, paralizando la totalidad de las casas de estudio superiores. Asimismo, en conjunto con otras agrupaciones gremiales, se organizará una nueva Marcha Federal para la fecha en que el Legislativo deba tratar el rechazo al veto presidencial.
En un comunicado cargado de críticas, la FEDUN manifestó su pesar porque “el gobierno continúa sin escuchar lo que el pueblo argentino le demanda sobre la importancia de la educación pública”. La entidad hizo hincapié en los recientes comicios, en particular el resultado en la provincia de Buenos Aires, interpretado como un severo revés para el oficialismo, y señaló que, a pesar de ello, Milei “no rectifica su rumbo”.
Al profundizar en la crisis del sector, Daniel Ricci, secretario general de la federación, alertó sobre la crítica situación salarial del cuerpo docente, que habría perdido “más del cincuenta por ciento de su poder adquisitivo” en lo que va del año, frente a una inflación galopante. “Cada mes estamos peor”, sentenció, al tiempo que resaltó el “fuerte compromiso” de los trabajadores para “sostener la universidad pública”.
La reacción política no se hizo esperar. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, rompió su relativo silencio posterior a la victoria electoral del domingo para cargar contra la administración nacional. A través de la red social X, el jefe provincial afirmó que el mandatario “no entendió el mensaje” emitido por los votantes en las urnas.

Por su parte, Itaí Hagman, candidato a diputado por el Frente Patria, tildó a Milei de “cada vez más tirano que presidente” y aseguró que la oposición insistirá con la iniciativa legislativa. En una sintonía similar, el diputado Christian Castillo, del Frente de Izquierda, exhortó a que sean “miles en las calles” para repudiar la medida, convocando a “asambleas, tomas y paros” desde este mismo momento.
La pulseada también alcanzó a jefes provinciales aliados en los que el Gobierno busca apoyo. El exgobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, se sumó al coro de descontentos, calificando el veto como “darle la espalda a la sociedad”. En su cuenta de Twitter, Schiaretti defendió a la universidad pública como “un motor de movilidad social ascendente” y advirtió que su desfinanciamiento “significa cerrar la puerta al esfuerzo de millones de familias”.
Esta decisión del Ejecutivo nacional se produce en un momento de aparente búsqueda de diálogo con las provincias, simbolizado por el reciente nombramiento de Lisandro Catalán al frente del Ministerio del Interior. No obstante, el veto a la ley universitaria parece abrir un nuevo y profundo frente de confrontación, tensionando aún más la compleja relación entre la Casa Rosada, la oposición y los sectores sociales movilizados.
