El Gobierno de Milei profundiza su plan de ajuste pese al revés electoral y desata el enojo de las provincias

El Gobierno de Milei profundiza su plan de ajuste pese al revés electoral y desata el enojo de las provincias

Tras la contundente derrota en Buenos Aires, la administración nacional optó por vetar leyes clave, ignorar a la mayoría de los gobernadores y avanzar con su agenda económica. La convocatoria a una «mesa federal» se limitó a aliados, mientras crece la fractura con el resto de los mandatarios provinciales.

El Gobierno nacional, liderado por Javier Milei, ha decidido ignorar el contundente mensaje de las urnas —que lo situó trece puntos por detrás del peronismo en la provincia de Buenos Aires— y continúa implementando su programa de ajuste económico sin alterar su rumbo. En una clara señal de intransigencia, este jueves procedió a vetar la norma impulsada de manera unánime por los gobernadores para modificar el reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), remitiéndola al Senado. Esta decisión se suma a los vetos ejecutados horas antes contra las leyes de financiamiento universitario y de emergencia pediátrica.

La única respuesta visible desde la Casa Rosada tras la derrota electoral ha sido la formación de una serie de “mesas de diálogo”, integradas por los mismos actores de siempre pero que ahora contarían con la supuesta coordinación del Presidente. Este jueves fue el turno de la denominada “mesa de gobernadores”, de la cual Milei estuvo ausente. En su lugar, participaron el aún no oficializado ministro del Interior, el titular de Economía y el jefe de Gabinete, quienes solo convocaron a tres mandatarios provinciales aliados, sin realizarles ofrecimiento concreto alguno. La gran mayoría de los gobernadores, descreídos de las promesas del Ejecutivo, ni siquiera recibió una invitación.

El próximo lunes, el mandatario recibirá en Olivos a una “mesa bonaerense” y posteriormente grabará un mensaje anunciando el envío del Presupuesto 2026 al Congreso. Desde el círculo íntimo de Milei se confía en que el ministro de Economía, Luis Caputo, logrará negociar su aprobación con los gobernadores, incluyéndolos en un diálogo que también abarcaría la reforma laboral y tributaria, con el fin de acercar posiciones.

El flamante Ministerio del Interior, reinstaurado tras un año y cinco meses de ausencia, fue el escenario elegido para que Lisandro Catalán, Guillermo Francos y Luis Caputo se reunieran con los tres gobernadores con los que La Libertad Avanza ya mantiene alianzas consolidadas: Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos). El resto de los mandatarios, excluidos de la convocatoria, ven exacerbado su disgusto con el veto a la ley de ATN, que se publicará en el Boletín Oficial este viernes.

Según fuentes oficiales, los tres gobernadores presentes se comprometieron a actuar como “puente” para atraer a sus pares enfadados, aunque solicitaron garantías de que la mesa sea “conducente” y evite nuevas decepciones con promesas incumplidas.

Mientras tanto, la fractura se evidencia con claridad. Este viernes, seis gobernadores del espacio Provincias Unidas se mostrarán unidos en la exposición rural de Río Cuarto, Córdoba. Allí estarán Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy), Claudio Vidal (Santa Cruz), Ignacio Torres (Chubut) y Gustavo Valdés (Corrientes).

Más allá de los tres aliados, el resto de los mandatarios provinciales se encuentra furioso con la Casa Rosada. Desde el Gobierno admiten que, por el momento, no hay agendada otra reunión con un espectro más amplio, pero confían en poder recomponer el vínculo con algunos de ellos, especialmente con quienes fueron aliados, como Marcelo Orrego (San Juan) o Gustavo Saenz (Salta). Este último comparó esta semana al Gobierno nacional con “paloma de iglesia, porque caga a los fieles”, mientras que Orrego criticó abiertamente el veto al financiamiento universitario, resaltando su importancia para miles de jóvenes del interior.

No obstante, el entorno presidencial considera que estos mandatarios “pueden volver” y que el vínculo no es “irrecuperable”, aunque admiten que será más complejo con otros, como el gobernador de Corrientes.

En paralelo a la narrativa de las “mesas”, las internas gubernamentales continúan. Pese a los intentos oficiales por mostrar a Eduardo “Lule” Menem —acusado de cobrar coimas junto a Karina Milei— alejado de las decisiones, los hechos indican que el operador mantiene su influencia. Su reunión de dos horas con el gobernador Zdero antes de la sesión oficial desató la furia del espacio “Fuerzas del Cielo”, liderado por Santiago Caputo, que ve reducido su margen de poder día a día.

El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, jerarquizado para negociar de cara a las elecciones de octubre, definió la “mesa federal” como un instrumento para “estrechar el diálogo fundamentalmente con quienes tenemos puntos de contacto en la visión de país”. Es decir, por ahora, la Casa Rosada solo está dispuesta a conversar con quienes ya están en la foto. Catalán fue más allá al afirmar que la suerte del Gobierno no está en juego, sino “la de los argentinos”, y que el plan no es “ganar la próxima elección”, sino ejecutar el programa para el que fueron electos. La decisión política de Milei, según su explicación, es seguir adelante con el mismo plan económico que los llevó al fracaso en las urnas, confiando en que “la mayoría de los argentinos los acompañará porque perciben que vinieron a hacer las cosas bien”.

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