Un Triunfo Ciego en el Coloso

Un Triunfo Ciego en el Coloso

Newell’s puso fin a su prolongada sequía en el Clausura con una victoria agónica y poco convincente frente a Atlético Tucumán, un resultado que enmascara una actuación nuevamente deficiente y llena de interrogantes.

Newell’s Old Boys consiguió su primera victoria como local en el torneo Clausura, quebrando una racha negativa de seis encuentros sin conocer la victoria. El triunfo por 2-0 ante Atlético Tucumán, sellado en los minutos finales con anotaciones de Cuesta y el juvenil Facundo Guch, sirvió para paliar la urgencia de sumar de a tres, pero dejó al descubierto todas las carencias que aquejan a un equipo sin ideas, solidez defensiva y actitud durante largos tramos del partido.

La crónica del encuentro vuelve a ser una página ya demasiado familiar para la afición leprosa. El equipo dirigido por Federico Fabbiani volvió a exhibir sus mismos males crónicos: una zaga desbordada con facilidad, una incapacidad manifiesta para construir jugadas de peligro de manera colectiva y una ausencia alarmante de actitud durante toda la primera etapa. El Decano, en claro contraste, fue superior, generó las ocasiones más claras y solo la brillante y reiterada intervención del arquero paraguayo Ramiro Espínola impidió que el marcador se abriera en su favor antes del descanso. El silbato del árbitro para el entretiempo fue recibido con una cerrada silbatina de las cuatro tribunas, un veredicto implacable sobre lo visto en la cancha.

Fabbiani, en su búsqueda de respuestas, alteró el once inicial, abandonando su línea de cinco defensores e incorporando a Colman y a Rossi. No obstante, los cambios no surtieron el efecto deseado. El equipo pareció carecer de rumbo y de energía, con un Ever Banega diluido y un sistema defensivo que se mostró vulnerable en cada incursión rival. La mejor noticia de la primera mitad fue, sin duda, la actuación de su guardameta.

El segundo período mostró una leve mejora en la intensidad, lo que permitió a Newell’s disputar más el balón en campo rival, aunque sin lograr generar un fútbol claro y efectivo. Las opciones de gol continuaron siendo una rareza. La victoria, contra todo pronóstico, llegó de manera fortuita. Un centro al área no fue despejado por la defensa tucumana, el balón picó y Cuesta, con un remate de punta, sorprendió al arquero Mansilla para estrenar el marcador.

Con el partido ya en sus instantes finales, la aparición del joven Facundo Guch le dio un manto de legitimidad al resultado. El juvenil, participativo y acertado desde su ingreso, selló la victoria con un gol en la última jugada, culminando con acierto una contra iniciada por Chiaverano. Fue el gol que redondeó una noche de alivio extremo. Newell’s celebra, y con razón, una victoria impostergable. Pero el festejo no puede ocultar la realidad de un equipo que gana a pesar de sí mismo, donde el resultado valioso no logra disimular el pobre rendimiento colectivo.

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