Di María Brilló, pero la Polémica Opacó el Empate en el Gigante de Arroyito

Di María Brilló, pero la Polémica Opacó el Empate en el Gigante de Arroyito

El astro mundialista fue la figura del cotejo entre Rosario Central y Talleres. Sin embargo, su destello individual no alcanzó para el triunfo local, en un partido marcado por la igualdad, los goles de calidad y las decisiones arbitrales revisadas por el VAR que generaron intenso debate.

El Gigante de Arrayito fue testigo de una noche donde la magia de Ángel Di María chocó con la rudeza de un resultado inconcluso. El encuentro entre Rosario Central y Talleres, correspondiente a la novena fecha del Torneo Clausura, culminó en paridad, dejando en el aire una mezcla de admiración por el talento del campeón del mundo y frustración por las oportunidades desperdiciadas.

Desde el inicio, la jerarquía del «Fideo» se impuso sobre el césped. Su presencia fue una amenaza constante para la meta defendida por Guido Herrera, quien se vio obligado a realizar intervenciones clave para contener el ímpetu inicial del equipo local. Sin embargo, la respuesta del conjunto cordobés no se hizo esperar, encontrando en los remates de media distancia de Ulises Ortegoza un argumento para inquietar a Jorge Broun bajo los tres palos.

La tarde pareció inclinarse definitivamente para el «Canalla» en los minutos previos al descanso, cuando la asociación de lujo entre las principales figuras ofensivas del club se materializó en un gol de gran factura. Di María, con una precisión milimétrica, encontró al juvenil Alejo Véliz, quien controló el esférico con maestría y definió con un potente disparo para desatar la euforia entre la parcialidad rosarina.

El complemento tuvo un guion distinto, con un Talleres reactivado por las órdenes de su director técnico. La reacción se concretó en los pies de Augusto Schott, cuyo centro preciso desde la banda encontrró la conexión de Valentín Depietri, quien de cabeza logró el empate que silenció al estadio. El partido se transformó entonces en un trueque de ataques y situaciones límite, donde la polémica se adueñó de la escena.

El VAR como protagonista indeleble
La tecnología tuvo una participación decisiva en el desarrollo final del cotejo. En primer término, anuló un gol en contra de Matías Catalán tras detectar una posición adelantada de Gaspar Duarte. Minutos más tarde, el colegiado Luis Lobo Medina fue el centro de la atención al señalar el punto penal para Rosario Central por una presunta falta de Miguel Navarro. No obstante, tras ser alertado por el videoarbitraje, el juez rectificó su decisión al determinar que la infracción ocurrió fuera del área, lo que derivó en la expulsión del defensor venezolano por acumulación de amonestaciones.

La amargura de una figura insatisfecha
Al término del partido, la amargura fue el sentimiento que prevaleció en el capitán de Rosario Central. Ángel Di María, a pesar de su notable desempeño, no ocultó su fastidio durante la conferencia de prensa. «Nos sigue faltando ese poquito para ganar los partidos. Siempre salimos dormidos en algún momento y nos terminan haciendo un gol de mierda, que nos termina dando un empate», analizó con crudeza el ídolo. Además, cuestionó la actitud del rival en los instantes finales: «Creo que merecimos ganar. El fútbol argentino es así, porque nosotros hicimos todo para ganar, pero hicieron un montón de tiempo y se llevaron un punto que para ellos tendrá un gran valor». Sobre el hecho de no haberse saludado con Carlos Tevez, aclaró que fue por una cuestión circunstancial: «No lo vi. Cuando terminó el partido no lo pude saludar, pero le deseo lo mejor».

Mientras que para Rosario Central el punto sabe a poco, para Talleres el resultado representa un valioso respiro en medio de un presente complicado. La igualdad dejó un sabor agridulce en Arroyito, donde la brillantez individual de Di María no fue suficiente para superar una noche cargada de emociones y controversias.

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