La Academia superó a Vélez con un triunfo ajustado pero merecido, sellado por un gol de Solari tras una jugada magistral de Rojas, y regresa a una instancia de la Copa Libertadores que no pisaba desde 1997. La atajada milagrosa de Cambeses fue el prólogo de una noche de gloria en Avellaneda.
Racing Club atraviesa un presente de ensueño y esta noche lo certificó con un logro histórico. El equipo de Gustavo Costas selló su pasaje a las semifinales de la Copa Libertadores tras 28 años de ausencia en esa instancia, derrotando a Vélez Sarsfield por la mínima diferencia en un partido que dominó de principio a fin y que supo sufrir en momentos clave. El tanto de Santiago Solari, a ocho minutos del final, coronó una noche de entrega, valentía y fútbol concreto, revalidando el triunfo obtenido la semana pasada en Liniers.
Desde el silbato inicial, la Academia demostró una actitud avasalladora. Una delantera incisiva, con Conechny muy activo, complicó constantemente la salida de un Fortín que lució opaco durante la primera etapa. El mediocampo, con Almendra y Nardoni como pilares, se adelantó para recuperar numerosos balones en campo rival, generando una superioridad que se tradujo en varias ocasiones de peligro. Sin embargo, la puntería no acompañó al dominio, dejando un sabor a oportunidad desaprovechada al descanso.
El inicio del complemento trajo los minutos de mayor presión para el conjunto local, con el ingreso de Lanzini aportando lucidez a la visita. No obstante, esa etapa de zozobra fue rápidamente superada. La prueba de fuego llegó en los pies de Cambeses, quien tras un error propio realizó una intervención milagrosa, estirándose para evitar el gol en la línea luego de que el árbitro hubiera señalado el tanto y el VAR tuviera que corregir la decisión. Esa atajada, lejos de ser casualidad, pareció ser el fruto de una mentalidad trabajada a conciencia.
Envalentonado por la hazaña de su arquero, Racing buscó el gol definitivo con la fe que le imprime su director técnico. La jugada del triunfo fue una obra de arte del coraje. Gabriel Rojas, minutos después de recibir una amonestación, se desató en una carrera memorable por la banda izquierda, eludiendo rivales con destreza para enviar un centro preciso que, tras un leve despeje del arquero Marchiori, encontró a Solari para el remate victorioso.
La Academia no solo brilló en ataque; la defensa, con Sosa, Pardo y Colombo como bastiones, se mostró sólida y comprometida hasta el último segundo para custodiar el resultado. Así, con un desempeño colectivo notable, Racing espera ahora al vencedor del duelo entre Flamengo y Estudiantes, con la ilusión de seguir ampliando una gesta que ya emociona a todo el fútbol argentino.
