Un Encuentro Presidencial que Opaca una Realidad Económica Adversa

Un Encuentro Presidencial que Opaca una Realidad Económica Adversa

Mientras la gestión de Milei celebra el acercamiento con Trump, los datos oficiales del INDEC pintan un panorama desolador: el consumo interno se contrae con fuerza, marcando la peor caída intermensual del año y consolidando los temores de una recesión.

En un contraste marcado entre la diplomacia y la economía doméstica, el ministro de Economía, Luis Caputo, manifestó su emoción por el reciente encuentro bilateral entre el presidente Javier Milei y el expresidente estadounidense Donald Trump. No obstante, esta imagen internacional positiva choca frontalmente con las confirmaciones que surgen en el frente interno, donde los indicadores económicos advierten que la Argentina se encuentra al borde de una recesión técnica.

Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) reveló que el nivel de ventas en supermercados experimentó un desplome durante el mes de julio, registrando la contracción más pronunciada en la comparación con el mes inmediato anterior desde diciembre de 2023. Esta tendencia negativa no se limitó a este canal, sino que también se replicó con severidad en los grandes centros comerciales y en el sector mayorista, consolidando un escenario de enfriamiento generalizado del consumo.

Aunque el índice de ventas totales a precios constantes mostró un leve incremento interanual del 1% para julio, el dato más alarmante reside en la comparación con junio: una estrepitosa caída del 2.1%, la más abrupta en siete meses. Este desplome intermensual señala una brusca pérdida de impulso en la actividad comercial. Los rubros que lideraron los aumentos en términos interanuales fueron, significativamente, bienes esenciales y de primera necesidad, como carnes, que se encarecieron un 60,9%, y alimentos preparados, con un alza del 45,2%.

El financiamiento del consumo diario con deuda
Un dato crucial que emerge de las estadísticas es la radical transformación en las formas de pago. Las transacciones con tarjeta de crédito acapararon casi el 44% del total de las ventas en supermercados, registrando un aumento interanual del 31,1%. Este fenómeno evidencia la creciente dependencia del crédito para financiar la adquisición de productos básicos, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y alta inflación.

Esta situación tiene una consecuencia directa y preocupante: la morosidad en los préstamos familiares se duplicó en comparación con julio del año pasado. Según el Banco Central, la cartera vencida de los créditos a las familias alcanzó un 5,7%, un valor que no solo creció frente a junio sino que trepó tres puntos porcentuales en un año. Paralelamente, mientras los préstamos al consumo mostraron un leve repunte, el crédito comercial cayó, reflejando una falta de confianza en la inversión y la producción.

Caída generalizada en todos los frentes
El sector mayorista, termómetro de la actividad productiva y comercial a gran escala, no escapó a la crisis. Sus ventas cayeron un 6,3% interanual, y la acumulación para los primeros siete meses del año arroja una contracción del 6,5%. Incluso los shoppings, que suelen mostrar mayor resistencia, presentan cifras contradictorias: si bien hubo un aumento intermensual, la comparación interanual arrojó una caída del 9,5%, con rubros como juguetería y patio de comidas liderando incrementos nominales que enmascaran una baja en volúmenes reales.

En definitiva, la economía argentina transita por un sendero de incertidumbre y contracción. La frágil situación del consumo, financiado cada vez más con deuda cara y con una morosidad en alza, configura un cuadro de extrema fragilidad. Las imágenes de los encuentros internacionales contrastan con la realidad de un país cuyos indicadores económicos fundamentales alertan sobre un deterioro profundo que parece intensificarse.

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