El Gobierno reinstaura una barrera cambiaria y desata temores en el mercado

El Gobierno reinstaura una barrera cambiaria y desata temores en el mercado

Mediante una disposición que impide acceder al dólar financiero tras comprar divisas al tipo oficial, la administración de Milei busca contener la fuga de capitales. La sorpresiva decisión generó un inmediato rechazo en el sector y provocó fuertes caídas en los activos locales.

El Gobierno nacional confirmó este viernes el retorno de una herramienta habitual en los manuales de control de capitales. A partir de ahora, quienes adquieran dólares al tipo de cambio oficial quedarán inhabilitados para operar en el mercado de divisas financiero, conocido como dólar MEP, por un lapso de noventa días. Se trata de la reimplementación de una restricción cruzada dirigida al conjunto de los ahorristas.

El anuncio causó conmoción en el ámbito financiero y fue recibido con un aluvión de críticas. Los inversores, lejos de disipar sus incertidumbres, respondieron con una marcada venta de títulos y acciones hacia el cierre de la semana. Como resultado, el dólar financiero se aproximó nuevamente a la barrera de los 1500 pesos, en tanto el indicador de riesgo país escaló por encima de los 1050 puntos básicos.

En horas de la noche, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a desmentir por cadena nacional que la medida constituyera un cepo cambiario. No obstante, sus pares en el sector no dieron crédito a sus declaraciones. «Lo que se hizo fue cerrar un pequeño negocio de arbitraje que beneficiaba a un puñado de personas. Estaríamos hablando de, más o menos, veinte individuos», afirmó el titular de la cartera económica, sin inmutarse.

Paradójicamente, en los mismos días, el funcionario habilitó a las principales empresas cerealeras a obtener ganancias por aproximadamente 1600 millones de dólares en un plazo de 72 horas, al eliminar transitoriamente los derechos de exportación. Esta decisión se tomó sin considerar su impacto en las cuentas fiscales ni sus posibles efectos sobre los precios internos.

El equipo económico había dedicado meses a sostener que no intervendría en la actividad productiva y a celebrar cada avance en la liberalización del mercado cambiario. Sin embargo, presionado por la necesidad urgente de acumular reservas internacionales, contener la demanda de moneda extranjera y amortiguar la volatilidad, recurrió a una estrategia típica de los enfoques económicos heterodoxos.

En un intento por conectar con la ciudadanía, Caputo aseguró que se trata de «una medida que favorece a los argentinos». Queda por ver si este guiño tendrá algún efecto positivo, en un contexto de restricción del consumo y de una imagen presidencial en declive.

«El objetivo es recomponer reservas», explicó el ministro durante una entrevista en el canal de noticias TN. Hasta hace muy poco, los dólares salían del país a través de operaciones de carry trade y otras formas de especulación que habían sido alentadas y permitidas desde el mismo Poder Ejecutivo.

En términos concretos, la nueva normativa exige a los ahorristas minoristas suscribir una declaración jurada mediante la cual se comprometen a no realizar operaciones, directas o indirectas, con dólar MEP o contado con liquidación durante tres meses, si previamente han comprado divisas en el mercado oficial.

Los voceros oficiales defendieron la decisión a través de las redes sociales, argumentando que la regulación “no impide comprar dólares para ahorrar”, pero sí prohíbe que “esos dólares abastezcan al mercado financiero”. Con el argumento de evitar distorsiones en el tipo de cambio y frenar las operaciones de arbitraje, el oficialismo no logra convencer a los operadores. En el corazón financiero, la medida fue interpretada de manera completamente opuesta. Lo que generó mayor rechazo fue el carácter arbitrario del anuncio, lo cual potenció las caídas de bonos y acciones, y impulsó un fuerte rebote de las cotizaciones alternativas.

El dólar MEP registró un salto del 3,7%, ubicándose en 1431 pesos, mientras que el contado con liquidación trepó un 4,8%, hasta los 1470 pesos. Incluso el blue acompañó esta tendencia, con un avance de 30 pesos en la jornada, hasta cotizar a 1440 pesos, ampliando así la brecha con el tipo de cambio oficial mayorista.

Por contrapartida, el dólar mayorista cayó un 10,1% en la semana, hasta los 1326 pesos, influenciado por la masiva liquidación de divisas por parte del sector agroexportador, que agotó rápidamente el cupo para ventas con retenciones nulas. Se estima que el Tesoro Nacional realizó compras por más de 1300 millones de dólares para fortalecer las reservas del Banco Central.

En el plano bursátil, el malestar de los inversores se hizo evidente en el cierre de la rueda, interrumpiendo el efusivo rebote que habían experimentado los activos locales tras conocerse el plan de asistencia financiera desde Estados Unidos. Las acciones de empresas argentinas listadas en Wall Street cayeron hasta un 7,2%, lideradas por títulos como Grupo Supervielle, IRSA y Edenor. El índice principal de la bolsa local, medido en dólares, retrocedió un 3,2%, aunque aún mantiene una importante ganancia semanal.

Los bonos en moneda extranjera también volvieron a mostrar signos de debilidad, evidenciando que las dudas del mercado persisten más allá del apoyo externo. El Global 2046 cayó un 5,6% y el Bonar 2041 un 5,2%. Simultáneamente, la Secretaría de Finanzas llevó a cabo una licitación de deuda en pesos que arrojó resultados ambiguos. Si bien se adjudicaron 7,34 billones de pesos, mostrando una demanda concentrada en bonos indexados al dólar, esta preferencia confirmó que las expectativas de una nueva devaluación continúan vigentes.

Estos movimientos confirman que las presiones sobre el tipo de cambio siguen latentes. Aunque el dólar mayorista cerró la semana en su nivel más bajo del mes, marcando la mayor caída semanal desde el inicio de la gestión, las dudas se centran en lo que sucederá después de octubre, particularmente respecto de la estrategia de bandas cambiarias. Las promesas de ayuda financiera desde Estados Unidos son recibidas con escepticismo, en un mercado que sabe que las declaraciones valen poco hasta que no se materializan en divisas concretas.

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