Tras más de una década sin enfrentamientos, las selecciones juveniles reavivarán un historial de apenas cuatro partidos, todos en Juegos Panamericanos. Mientras la Albiceleste apuesta a su tradición, los caribeños llegan con un equipo renovado y la esperanza de hacer historia en Chile.
El próximo domingo, el escenario del Mundial Sub 20 en Chile será testigo de un duelo de perfiles contrastantes cuando la poderosa Argentina se enfrente a la tenaz Cuba. Este partido reanudará un capítulo histórico sumamente escueto, que ha permanecido cerrado desde octubre de 2011 y que se compone exclusivamente de cuatro antecedentes, todos disputados bajo la órbita de los Juegos Panamericanos.
El primer encuentro data de septiembre de 1959 en Chicago, donde el combinado argentino, que posteriormente se consagraría campeón, propinó una contundente goleada por 7-0 a la representación cubana. La diferencia se estrechó notablemente doce años después, en Cali, con una ajustada victoria albiceleste por 1-0. La única igualdad de este singular historial se registró en San Juan de Puerto Rico, en 1979, en un partido que culminó sin goles. El último cruce, ocurrido en Guadalajara en 2011, volvió a favorecer a la Argentina con un triunfo mínimo gracias a un gol en el tiempo complementario.
Por fuera de estos episodios, ambos caminos futbolísticos han transitado sendas diametralmente opuestas. Mientras Argentina construyó una de las historias más gloriosas del fútbol mundial, Cuba ha forjado la suya desde el amateurismo y la perseverancia. La selección antillana se formó en la década de 1930 y tuvo su hazaña máxima al clasificar para el Mundial de Francia 1938, donde su participación fue efímera. Tras la revolución de 1959, su actividad se mantuvo en el plano no profesional, logrando, no obstante, destacar en el ámbito de la Concacaf con medallas de oro en los Juegos del Caribe y participaciones en citas olímpicas.
La Cuba que llega a este Mundial viene de superar un exigente proceso clasificatorio en la Concacaf, donde su triunfo por penales ante Honduras les otorgó el boleto a Chile. Este logro es mérito de una generación que cuenta con varias piezas actuando en el exterior. Las figuras más destacadas son Karel Pérez, capitán del equipo que milita en Portugal, el mediocampista Romario Torres y el delantero Alessio Raballo, quien se desempeña en Italia. A ellos se suman otros futbolistas que juegan en ligas de Centroamérica y Europa, aunque sin integrar elencos de elite.
Este desafío mundialista encontrará a la escuadra cubana bajo un nuevo mando técnico. Pedro Pablo Pereira, de 46 años, asumió el cargo en agosto pasado tras la renuncia de Yunielys Castillo, con la enorme responsabilidad de guiar a un equipo que busca ganar un espacio para el fútbol en una isla donde deportes como el béisbol, el atletismo y el boxeo acaparan toda la atención. El domingo, bajo los reflectores de Chile, este fútbol de lucha y coraje caribeño chocará una vez más con la sólida tradición argentina, en un capítulo más de una historia breve pero llena de matices.
