Un Acercamiento Estratégico: Macri y Milei Tejen una Alianza Frágil en un Escenario de Crisis

Un Acercamiento Estratégico: Macri y Milei Tejen una Alianza Frágil en un Escenario de Crisis

El expresidente, tras meses de distanciamiento, se reúne en dos oportunidades con el mandatario en Olivos. La desesperada búsqueda de respaldo político y el mandato de Washington detrás de este viraje. Las dudas y la cautela dentro del PRO ante un gobierno que navega en aguas turbulentas.

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El sorpresivo regreso de Mauricio Macri al centro de la escena, luego de un prolongado período de ostracismo, y sus dos recientes visitas a la Quinta de Olivos para conferenciar con el presidente Javier Milei, ilustra con crudeza la crítica encrucijada que atraviesa el oficialismo. Este abrupto cambio de postura deja al descubierto la imperiosa necesidad que tiene La Libertad Avanza de contar con el respaldo del líder del PRO, el mismo al que una porción significativa de su espacio había menospreciado durante gran parte del año.

La urgencia se manifiesta en dos frentes principales. En primer término, la administración mileista requiere desesperadamente evitar la erosión total de su ya exiguo apoyo en el Congreso. Paralelamente, existe una presión externa, concretamente desde Estados Unidos, por demostrar una capacidad efectiva de construcción de coaliciones que asegure la gobernabilidad. En este contexto, Macri parece dispuesto a erigirse en ese garante de estabilidad. Sin embargo, en las filas de su propio partido crece un sentimiento de escepticismo y la pregunta recurrente es si es el momento de embarcarse en una nave que presenta evidentes filtraciones.

El expresidente, por el momento, ha optado por la prudencia, postergando cualquier definición concreta para después de los comicios. Así lo dejó establecido en un mensaje público difundido un día después de los encuentros, donde también fijó sus condiciones: los cambios que el país necesita, afirmó, deben gestarse en el Parlamento y con un espíritu de unidad, añadiendo la imperiosa necesidad de construir «una agenda real y metas a cumplir».

Este viraje de 180 grados en la relación entre La Libertad Avanza y el PRO contiene matices reveladores. Por un lado, el mileismo transitó de una abierta hostilidad hacia la figura de Macri a una dependencia casi vital. Hasta no hace mucho, las redes sociales del espacio oficialista se colmaban de burlas hacia el expresidente, señalándolo como un actor retirado de la política y cuestionando sus supuestos intereses comerciales con el Estado. La visión desde la Rosada era que su convocatoria resultaba innecesaria, arguyendo que ya habían captado su electorado. No obstante, la crisis cambiaria y las directivas desde Washington forzaron un giro dramático, obligando al Gobierno a exhibir una activa búsqueda de alianzas. Las dos reuniones en una semana con Macri podrían interpretarse como una sobreactuación de esa súbita vocación dialoguista.

Por el otro lado, la actitud del macrismo también ha mutado. Luego de la frustración que significó, a fines del 2023, ver cómo Milei se llevaba varios de sus cuadros políticos sin aceptar un cogobierno formal, ahora son ellos quienes aplican el freno. Ante los rumores de una posible incorporación de figuras del PRO al Gabinete nacional para oxigenar la gestión, desde el partido amarillo se apresuraron a desmentir cualquier conversación en ese sentido. La cautela es la nueva consigna, un contraste marcado con la disposición que mostraban figuras como Diego Santilli o Guillermo Montenegro hace apenas unos meses, ansiosos por dar el salto a carteras ministeriales.

Un dirigente cercano al expresidente sintetiza el clima actual en dos ideas contrapuestas: «Nos necesitan. Es obvio. Hasta hace poco no nos podían ni ver», afirma con certeza. Pero inmediatamente añade, reflejando el sentir general de la tropa: «Hay pocas ganas de subirse a un barco que está en duda». La sensación generalizada es que un cataclismo político y económico podría estar gestándose, y la estrategia en el PRO parece ser observar el naufragio desde la orilla, evitando el abrazo del oso que los lleve a pique junto con el Gobierno. Por ello, Macri se ha limitado a ofrecer sugerencias y consejos sobre un eventual recambio ministerial, sin volver a proponer nombres concretos para los cargos.

El Entusiasmo Presidencial y la Prudencia del Visitante

Milei no esperó a que Macri abandonara Olivos para expresar su júbilo en las redes sociales, calificando el encuentro de «muy fructífero» y anunciando un trabajo en conjunto a partir de octubre para construir los consensos necesarios. Sin embargo, la ausencia de una fotografía que inmortalizara la reunión opera como un mudo atenuante al entusiasmo presidencial. Según se supo, Macri no se comprometió con medidas específicas, un detalle que el Presidente pudo haber pasado por alto, pero no así su hermana y secretaria general, Karina Milei, cuya presencia en este segundo encuentro fue clave. Su inclusión responde a una antigua queja del expresidente: en el pasado, los acuerdos a los que llegaba con Milei eran sistemáticamente vetados por Karina una vez puertas adentro.

Los temas sobre la mesa fueron precisos. El mandatario pidió a Macri que ordene a sus bases y renueve su apoyo para las reformas estructurales que planea impulsar tras las elecciones. En cambio, los rumores de un cambio en el Gabinete, una sugerencia previa del propio expresidente, no habrían tenido mayor desarrollo. La excepción fue la candente candidatura de José Luis Espert. Macri, según trascendió, observa con marcada desaprobación la gestión comunicacional del diputado en medio del escándalo por financiamiento narco, y se mostró sorprendido por la negativa de Milei a apartarlo de la contienda, una medida drástica que él mismo no dudó en aplicar en una situación análoga con Fernando Niembro.

Hasta el momento, el único fruto tangible de este acercamiento ha sido la reapertura de canales para el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien logró desbloquear créditos internacionales para obras en la Ciudad. No obstante, incluso este logro podría tener una contrapartida: la posible invitación a la candidata Patricia Bullrich a algún acto público, un gesto político que resta por definirse. La alianza, forjada en la necesidad y la conveniencia, se mantiene en un frágil equilibrio, pendiente de los resultados electorales y de la capacidad de un gobierno en crisis para demostrar que vale la pena el riesgo.

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