La medida que prometió inyectar masivamente dólares al Tesoro, a cambio de eliminar retenciones, dejó un rendimiento inferior al esperado y abre un intenso debate sobre los costos y beneficios reales de la operación, en un contexto de alta presión sobre las reservas.
El programa gubernamental diseñado para obtener una liquidación acelerada de divisas provenientes de las exportaciones agropecuarias ha arrojado, hasta el momento, un resultado sustancialmente inferior al proyectado. La iniciativa, que ofrecía la eliminación temporaria de los derechos de exportación a cambio de la inmediata venta de dólares, logró captar para el erario público menos de la mitad de los siete mil millones de dólares que se ambicionaban originalmente. Este desenlace ha reavivado la polémica en torno al precio finalmente recibido por los productores y ha sembrado serias dudas sobre la conveniencia fiscal de la operatoria, que implicó una cesión estimada en mil quinientos millones de dólares en concepto de recaudación tributaria.
La ventana de oportunidad para los exportadores fue brevísima, debiendo declarar sus ventas en un plazo menor a cuarenta y ocho horas. Hasta la fecha del 1 de octubre, se habían liquidado seis mil cien millones de dólares, en cumplimiento de una normativa que exigía la venta del noventa por ciento de lo declarado en un máximo de tres días hábiles. Este mecanismo desató dos carreras paralelas: por un lado, la del Estado, ávido por capturar la mayor porción posible de esas divisas para fortalecer las mermadas reservas del Banco Central; y por el otro, la de los propios exportadores, forzados a adquirir las cosechas a los agricultores para honrar sus compromisos. Si bien los datos definitivos aún están surgiendo, particularmente en lo que respecta a la operatoria comercial, la decisión de fondo ya ha quedado consumada.
En el caso específico de la soja, grano clave en la economía nacional, se liquidaron 5,8 millones de toneladas de un total declarado que ronda los 11,9 millones. Esto significa que los comercializadores ya han adquirido aproximadamente la mitad de lo necesario para cumplir con lo pactado, beneficiados por la desaparición de las retenciones, que para este cultivo representaban un 26%. La pregunta crucial que emerge es a qué valor se realizaron estas transacciones. El analista Javier Preciado Patiño detalla la secuencia: “Previo al anuncio de la baja impositiva, la tonelada se transaba en un promedio de 300 dólares para el productor. Tras la medida, el valor escaló a 360 dólares, aunque por debajo del incremento teórico que sugería la quita del 26%. Sin embargo, una vez pasados los días de liquidación preferencial, la cotización no retrocedió a los 300 dólares, sino que se estabilizó por encima de los 350”.
Esta dinámica lleva al consultor a considerar que, para la mitad restante del negocio, el exportador se verá obligado a reconocerle al agricultor un precio superior al habitual, dado que “hacia el final de la campaña la disponibilidad de soja se reduce y el valor tiende a incrementarse”. Al cierre de la primera semana de octubre, la tonelada se operaba a 354 dólares. “Se trata de un precio de equilibrio, ya que los productores continúan vendiendo a ese nivel. Actualmente se transan 400.000 toneladas diarias, el doble del volumen habitual para esta etapa del mercado”, explicó. Desde la óptica del agricultor, agregó, se presentan dos alternativas: aguardar con la esperanza de una mejora en los valores después de octubre, o vender de inmediato y con los pesos resultantes comprar dólares a un tipo de cambio considerado “económico”, anticipando una posible devaluación tras las elecciones del 26 de octubre.
La incógnita sobre el saldo final para las arcas estatales persiste. Dado que el BCRA sólo puede adquirir divisas para sus reservas cuando la cotización se ubica en el techo de la banda cambiaria, el Tesoro optó por realizar “compras en bloque” para asegurarse una porción de esas divisas y demostrar al mercado una capacidad de respuesta frente a la especulación. “El objetivo central de la medida era acumular divisas para enfrentar la creciente presión cambiaria y despejar incertidumbres sobre la capacidad de honrar los próximos vencimientos de deuda, reflejadas en el repunte del riesgo país. No obstante, el resultado obtenido ha sido modesto”, subraya un informe de la consultora Invecq.
El análisis detalló que, mientras la liquidación sin retenciones alcanzó los 6.100 millones de dólares, los depósitos del Tesoro sólo experimentaron un incremento neto de 1.157 millones, tras considerar desembolsos por 500 millones de dólares a organismos internacionales. La ecuación dista de ser positiva, ya que “no solo se adquirió un 35% del total anticipado por el sector, sino que en octubre el Banco Central ya ha comenzado a vender reservas”. En consecuencia, cuando se realice el balance definitivo, el Tesoro Nacional se habría quedado con poco más de 2.500 millones de dólares. Según estimaciones del mercado, ante la falta de datos oficiales, el organismo vendió cerca de 850 millones de dólares en los tres primeros días de octubre, un movimiento que genera interrogantes sobre el costo neto de la operación si se mide en función de la recaudación fiscal sacrificada.
El plan oficial enfrenta, además, un desafío adicional: la notable reducción en la futura oferta de divisas del sector una vez pasadas las elecciones. Una liquidación concentrada en el presente no se traduce en un aumento estructural de la oferta; por el contrario, los dólares que ingresan ahora dejarán de hacerlo en el futuro inmediato. “La perspectiva de ingreso de divisas del sector agroexportador para el resto del año se contrae significativamente: podría oscilar entre 300 y 1.000 millones de dólares mensuales en promedio. Más allá de la amplitud del rango, ambas cifras son preocupantes si se considera que el promedio histórico para el último trimestre del año ronda los 1.500 millones de dólares”, afirmó un reporte de LCG. “Este ha sido uno de los factores que reforzó las expectativas de depreciación en los últimos días, incrementando la probabilidad de un cambio en el esquema cambiario una que se conozcan los resultados electorales”, concluyó el análisis.
