Estudios económicos privados anticipan que el índice de octubre superaría el 2%, en un contexto de incertidumbre electoral y presión cambiaria. Advierten sobre un escenario complejo para los próximos meses, con presiones tarifarias y un presupuesto oficial que pierde realismo.
La inflación retomó un impulso preocupante durante octubre, según las estimaciones de las principales consultoras económicas, que proyectan para el mes pasado un incremento de precios que habría superado holgadamente la barrera del dos por ciento. Este repunte se enmarca en un clima de marcada incertidumbre financiera en la previa de las elecciones legislativas, un factor que impulsó una significativa adquisición de divisas y, en consecuencia, una apreciación del tipo de cambio.
Un sondeo realizado por este medio entre diversas firmas especializadas revela un consenso en torno a una nueva aceleración de los precios. Los cálculos oscilan entre un dos por ciento y un dos coma cuatro por ciento, ubicándose sistemáticamente por encima del registro de septiembre. De confirmarse el dato oficial que divulgará el Indec el próximo miércoles, se trataría del quinto mes consecutivo en el que la inflación no cede, sino que intensifica su marcha, alejándose cada vez más del mínimo que había tocado en mayo.
Los analistas atribuyen esta nueva escalada a la nerviosa expectativa que generó el escenario postelectoral. La semana previa a los comicios se caracterizó por una leve pero perceptible aceleración en las subas, un reflejo directo de la búsqueda de resguardo ante un resultado potencialmente adverso para el oficialismo, que se materializó en un inmediato encarecimiento del dólar. La moneda norteamericana inició el mes en un valor cercano a los 1.450 pesos, para luego trepar más de un cuatro coma cinco por ciento y alcanzar picos de 1.520 unidades, antes de experimentar un retroceso en la semana final tras el triunfo de Javier Milei.
Expertos de EcoGo explicaron que el impacto inflacionario no fue mayor precisamente por esa corrección cambiaria de los últimos días, impulsada por el sorpresivo resultado en las urnas. No obstante, el contexto general sigue siendo alarmante. Lo más crítico de la situación reside en que la divisa se fortaleció a pesar de una masiva intervención de los tesoros de Estados Unidos y Argentina, que en conjunto habrían inyectado cerca de 4.000 millones de dólares para contener la alza. Este monumental esfuerzo financiero tuvo como único resultado moderar el incremento de los precios en apenas unas décimas, evidenciando la profunda fragilidad de la estabilidad económica.
La preocupación central ahora se desplaza hacia el futuro inmediato. El peligro latente es que octubre establezca un piso inflacionario elevado para noviembre, un mes que, además, deberá absorber el impacto de la liberalización de las tarifas públicas. Incluso suponiendo una eventual calma en el mercado cambiario, esta presión tarifaria actuará como un motor adicional para los precios. Sumado a la tradicional aceleración estacional de diciembre, es altamente probable que la inflación real continúe distanciándose de manera abrupta de las proyecciones oficiales plasmadas en el Presupuesto 2026, haciendo que la meta del diez por ciento para el año próximo aparezca como una cifra francamente inverosímil.
Entre los rubros que lideraron las subas en octubre se destacan los alimentos y las bebidas, particularmente sensibles a las variaciones del dólar oficial, que registraron incrementos cercanos al tres por ciento. También se observaron alzas considerables en indumentaria, asociadas al lanzamiento de la nueva colección de verano, y en esparcimiento, como consecuencia del encarecimiento de los paquetes turísticos durante el feriado largo. Completa este cuadro el rubro vivienda, que según algunas mediciones subió más de un dos por ciento, impactado por los ajustes en los servicios de luz, gas y transporte.
