En un encuentro con inversores en Nueva York, Luis Caputo ratificó la continuidad del sistema de bandas y anunció un incremento en la tasa de depreciación programada del peso. La medida busca equilibrar variables clave como la inflación y la demanda monetaria, en el marco de un nuevo plan económico que se presentaría en el corto plazo.
En un movimiento que delineó con mayor precisión la estrategia económica de la administración de Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, comunicó ante un selecto grupo de banqueros y representantes de fondos internacionales en Nueva York la decisión de intensificar el ritmo de la devaluación de la moneda nacional. La propuesta implica incrementar la depreciación mensual del dólar oficial del uno por ciento actual a un uno punto cinco por ciento, marcando un nuevo viraje en la política cambiaria.
Durante la reunión, organizada por el banco estadounidense JPMorgan, el titular de la cartera económica fue contundente al descartar una liberalización plena del tipo de cambio. En su lugar, confirmó la permanencia del régimen de bandas cambiarias, un esquema supervisado por el Banco Central que cuenta con el aval del Fondo Monetario Internacional. Esta postura consolida el mecanismo de «crawling peg» o deslizamiento controlado, que había experimentado una desaceleración a inicios de este año tras mantenerse en un dos por ciento mensual durante el 2024.
Según trascendió a través de la agencia Bloomberg, Caputo fundamentó esta modificación en la necesidad de ajustar la política a los vaivenes de la inflación y a la demanda interna de pesos. Además, anticipó que el Ejecutivo presentará en el transcurso del próximo mes una hoja de ruta integral. Este plan incluirá un calendario detallado para la acumulación de reservas monetarias, una estrategia para la recompra de pasivos y el lanzamiento de un bono específicamente destinado al financiamiento educativo.
El ministro precisó que, si bien no se abandonará el modelo vigente, se introducirán ajustes en sus reglas operativas. Estas modificaciones permitirían al Estado adquirir divisas en los momentos en que la cotización del peso se encuentre dentro de la franja establecida y el mercado exhiba un adecuado nivel de liquidez.
Esta postura oficial contrasta con las recomendaciones de algunos actores financieros globales. Desde una de las principales firmas de inversión a nivel mundial, Pimco, se instó públicamente al Gobierno argentino a adoptar una flotación libre de la moneda. Pramol Dhawan, alto directivo de la compañía, argumentó que esta medida es crucial para fracturar el histórico ciclo de expansiones y crisis recurrentes de la economía argentina, y advirtió, de manera terminante, que los capitales extranjeros no se volcarán a los activos locales con el tipo de cambio en sus niveles actuales.
