Un análisis de diversas consultoras revela el dramático deterioro del poder adquisitivo. Los ingresos se ubican por debajo de los niveles de 2023, el salario mínimo es inferior al de la crisis de 2001 y la recesión se profundiza, configurando un escenario de emergencia para las economías familiares.
El Gobierno enfrenta una crisis de consumo histórico como consecuencia directa del desplome salarial
Un diagnóstico compartido por consultoras económicas de diversos signos ideológicos traza un panorama alarmante sobre la situación social. El programa oficial, que mantiene como ancla inflacionaria central un tipo de cambio artificialmente bajo y reprimido, ha conseguido una desaceleración en el índice de precios a un costo social devastador: ingresos familiares que se derrumban y un consumo masivo que toca niveles inéditos.
La aparente calma en los precios es solo una cara de la moneda. Su contracara es una recesión sostenida que tiene a millones de hogares luchando por llegar a fin de mes, incluso con una inflación significativamente menor a la heredada. Esta realidad es confirmada por firmas de análisis con visiones políticas disímiles, lo que consolida la gravedad del diagnóstico.
La consultora Empiria, dirigida por el exministro Hernán Lacunza, precisó que el Ingreso Disponible de las familias, que a fines de 2023 superaba un índice base de 105, hoy se sitúa por debajo de 99. Desde este espacio también se destacó el impacto severo que tuvo la escalada de tarifas de servicios públicos en el presupuesto doméstico.
En sintonía, Vectorial, la firma del exviceministro Haroldo Montagú, advirtió que el estancamiento en los ingresos laborales no solo frena los precios, sino también la actividad económica. Sus estudios detallan que los salarios registrados del sector privado se mantienen, en promedio, un 4,7% por debajo de los valores de noviembre de 2023. Esta contracción se agrava hasta un 10,8% al considerar la inflación actualizada. El informe es contundente al señalar que los empleados estatales son los más perjudicados, con una pérdida del 13,2%, mientras que los asalariados privados no recuperarán los niveles de fines de 2023 hasta bien entrado el año.
El mínimo vital, por debajo del piso de la crisis del 2001
Un estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA agregó una dimensión histórica a la crisis. El salario mínimo, vital y móvil sufre una debacle sin precedentes. En términos reales, su valor se desplomó un 34% desde que asumió la actual administración, con caídas brutales del 15% y 17% en los primeros meses de gestión. El dato más contundente revela que, en la actualidad, el poder de compra del salario mínimo es inferior al que tenía durante la peor crisis económica de la historia argentina, en el año 2001. Comparado con su punto máximo, alcanzado en 2011, el desplome es del 63%.
La consultora Equilibra, a cargo de Martín Rapetti, ilustró esta hecatombe con una cifra elocuente: en los primeros veinte meses de gobierno, los trabajadores formales y los jubilados perdieron el equivalente a 2,1 meses completos de ingresos reales. La contracción del poder de compra de los salarios registrados alcanza un 19% respecto al promedio de 2023.
Este contexto explica la profunda crisis que atraviesan los comercios. Los principales supermercadistas atribuyen el colapso de las ventas directamente a los ingresos congelados de la población, un golpe letal que se combina con una estructura de costos fijos de los hogares que se expandió enormemente en los últimos dos años.
Para los adultos mayores, la situación es aún más crítica. La merma en sus haberes se ve potenciada por el aumento desmedido en el precio de los medicamentos. Un informe de la ONG Deuco reportó alzas superiores al 400% entre enero y octubre, agravadas por una menor cobertura del PAMI. “Antes, un jubilado abonaba como tope el 20% del remedio; hoy, puede llegar a pagar hasta el 60%. Esto significa que, aunque el fármaco subió un 80%, para él el incremento efectivo fue muy superior”, explicó la organización, cerrando un cuadro de emergencia económica que se profundiza día a día.
