Los números de septiembre pintan un panorama desolador para la industria local, con derrumbes generalizados en la producción, las ventas internas y las exportaciones. Aunque las pymes muestran una tenue luz de esperanza, el contexto global y la debilidad del mercado doméstico oscurecen el horizonte.
La industria petroquímica argentina atraviesa un momento crítico, con un desempeño durante el mes de septiembre que se perfila como uno de los más negativos de los últimos tiempos. El noveno mes del año dejó a la vista una contracción profunda y generalizada que afectó a todos los indicadores clave, consolidando un año de balances en rojo para un sector estratégico de la economía nacional.
De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria Química y Petroquímica (CIQyP), la producción experimentó un marcado retroceso, desplomándose un 8% frente a agosto y registrando una caída interanual del 10%. Esta tendencia negativa se confirma al observar el acumulado de los primeros nueve meses del año, que evidencia un descenso del 5% interanual, reflejando una problemática estructural que se extiende a lo largo de todo el ejercicio.
El consumo interno no escapa a esta realidad adversa. Las ventas en el mercado local sufrieron un revés, con una merma del 4% en la comparación intermensual. La entidad sectorial atribuyó este resultado principalmente a una significativa reducción en las operaciones del rubro de agroquímicos industriales. La situación se agrava al realizar una evaluación interanual, donde el desplome alcanza un alarmante 23%, mientras que el acumulado anual también muestra un preocupante descenso del 14%.
El panorama para las ventas externas es igualmente desalentador. Las exportaciones del sector petroquímico se contrajeron un 16% respecto al mes anterior y se derrumbaron un 28% en la comparación con septiembre del año pasado. No obstante, el dato acumulado durante el año se mantuvo estable, un pequeño respiro en medio de la debacle general.
Frente a este escenario complejo, Jorge de Zavaleta, director ejecutivo de la CIQyP, manifestó: “Las cifras de septiembre reflejan valores negativos en la demanda doméstica y la producción, aunque las pymes del sector lograron valores interesantes en sus envíos al exterior”. Zavaleta subrayó que la “sobreoferta de productos químicos a nivel global impacta de lleno en los precios y los volúmenes comerciales” y afirmó que continúan “a la espera de una recuperación del mercado interno”, resaltando la “capacidad de adaptación y resiliencia” que aún mantiene la industria.
En medio de este contexto general sombrío, el segmento de las pequeñas y medianas empresas emerge con un desempeño relativamente más alentador. La CIQyP calificó el mes para las pymes como “dispar”. Si bien su producción cayó un 2% mensual, se observa una vigorosa recuperación del 25% interanual y un crecimiento del 6% en el acumulado. Sus ventas locales crecieron un 14% frente a agosto y un 8% interanual. El dato más destacado lo aportaron las exportaciones pymes, que se erigieron como el segmento más dinámico al anotar un extraordinario aumento del 57% intermensual, un 37% interanual y un acumulado positivo del 35% para el año.
A nivel macro, la balanza comercial del sector cerró septiembre con un leve superávit del 2%, un resultado que se explica más por una caída del 6% en las importaciones que por un buen desempeño de las ventas al exterior, que cayeron un 15%. La utilización de la capacidad instalada se mantuvo en niveles similares a meses anteriores, con un 61% para productos básicos e intermedios y un 89% para los petroquímicos. Las ventas totales del sector en septiembre alcanzaron los 298 millones de dólares, acumulando 2.537 millones de dólares en lo que va del año.
