Un documento reservado del Ministerio de Economía propone trasladar a los pequeños contribuyentes al régimen general. La iniciativa, que ya fue socializada con representantes del sector empresarial, busca ampliar la base de aportantes, simplificar el sistema impositivo y cumplir con compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Intern
El Gobierno nacional avanza en el estudio de una medida de gran impacto para la economía de pequeños emprendedores y autónomos: la eliminación del Monotributo. Según un borrador de trabajo que el ministro de Economía, Luis Caputo, habría presentado a un grupo selecto de empresarios, se planea el traspaso masivo de estos contribuyentes al régimen general de impuestos.
La propuesta se enmarca dentro de un plan integral titulado “Una reforma para formalizar la economía, impulsar el mercado de capitales y resolver la sustentabilidad previsional”. Los fundamentos del proyecto apuntan a incrementar la formalización económica y a consolidar el sistema jubilatorio, al mismo tiempo que se intenta disminuir los costos laborales para promover la contratación registrada.
El Monotributo, un sistema simplificado que fusiona el pago del Impuesto al Valor Agregado y Ganancias con los aportes previsionales y la cobertura de salud, podría quedar en el pasado. Este régimen, utilizado por aproximadamente 2,9 millones de personas en el país, se caracteriza por su facilidad de cumplimiento a través de una única cuota mensual, cuyo valor varía según la categoría asignada, determinada por niveles de facturación, consumo energético y otros parámetros específicos.
La posible desaparición de esta figura responde, en parte, a un requerimiento explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI), establecido en el último convenio suscripto con la Argentina. El organismo multilateral ha instado al país a “armonizar la tasa de monotributo y mejorar la transición de los pequeños contribuyentes al sistema fiscal general”.
Pero la transformación no se detendría allí. El régimen para autónomos también sería objeto de ajustes, con una elevación de la base mínima de aportes y la incorporación de la posibilidad de deducir gastos personales. Asimismo, el anteproyecto introduce modificaciones sustanciales en el Impuesto a las Ganancias, donde se unificaría el mínimo no imponible en torno a $1,7 millones mensuales para el año 2025. Bajo esta nueva escala, un contribuyente soltero sin descendencia comenzaría a pagar el impuesto con ingresos brutos superiores a los $2,84 millones.
Respecto al IVA, se fijaría un umbral mínimo de facturación equivalente a la extinta Categoría F del Monotributo, aproximadamente $3 millones por mes. Se mantendría, no obstante, la escala de alícuotas vigente y se incrementaría el tope para las deducciones admitidas.
En paralelo a esta reforma tributaria, se impulsa un nuevo esquema laboral simplificado diseñado como un incentivo para la generación de puestos de trabajo en blanco. Este programa contempla una significativa reducción de las contribuciones patronales, que caerían del 25,5% al 17%, y un recorte en los aportes personales, del 17% al 13%, aplicable para la incorporación de ex monotributistas o desempleados de larga data. El propósito declarado por las fuentes oficiales es abaratar los costos de la formalidad laboral y, de este modo, expandir la cantidad de aportantes al sistema previsional, un pilar fundamental para garantizar su sostenibilidad futura.
Esta batería de iniciativas refleja la intención gubernamental de operar cambios profundos en la estructura fiscal argentina, alineándose con las recomendaciones internacionales y buscando un impacto directo en la recaudación y la promoción del empleo registrado.
