Polémica global por los dichos de Javier Milei en Israel: “Con determinadas culturas no se puede convivir”

Polémica global por los dichos de Javier Milei en Israel: “Con determinadas culturas no se puede convivir”

Durante una ceremonia en la Universidad Bar-Ilan, el mandatario argentino desató una ola de críticas de políticos, académicos y especialistas al calificar al marxismo como “satánico” y al sostener que existen civilizaciones incompatibles con la defensa de la vida. El excanciller Jorge Taiana advirtió que el Presidente “avala el genocidio” y compromete temerariamente a la nación sudamericana en un conflicto ajeno.

En medio de la escalada bélica que sacude a Medio Oriente, el presidente Javier Milei lanzó una afirmación que resonó con fuerza en el ámbito diplomático y político internacional. “Con determinadas culturas no se puede convivir”, declaró el jefe de Estado argentino, aunque no lo hizo en cualquier escenario. La frase fue pronunciada desde un estrado instalado en la Universidad Bar-Ilan, una de las casas de altos estudios más prestigiosas de Israel, en un acto donde además se le otorgó un diploma Honoris Causa. Ante un auditorio compuesto por académicos y personalidades del mundo cultural que respaldan abiertamente la confrontación contra Irán, el mandatario completó su pensamiento: “Nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”. Esa sentencia provocó una ovación de pie entre los presentes.

La gira del líder libertario por territorio israelí comenzó el domingo pasado. Luego de rendir tributo ante el Muro de los Lamentos, Milei mantuvo un encuentro con el primer ministro Benjamín Netanyahu, figura central en el desarrollo del conflicto. También fue recibido por Isaac Herzog, presidente de Israel, quien le impuso la “Medalla Presidencial de Honor” en reconocimiento a su “compromiso con el Estado”. El gobernante argentino, secundado en todo momento por su hermana Karina, el canciller Pablo Quirno, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish, culminará su agenda encendiendo una antorcha en la Ceremonia por el 78º Día de la Independencia de ese país, distinción que ningún otro líder extranjero había recibido antes.

Sin embargo, el contenido de su discurso generó una rápida reacción de rechazo en diversos sectores políticos y académicos argentinos. El excanciller y actual diputado Jorge Taiana fue contundente: “Milei, una vez más, involucra de manera imprudente y temeraria a nuestro país en una guerra ajena y contraria a la vocación de paz de la mayoría del pueblo argentino”. En diálogo con Página/12, el exfuncionario aseguró que las palabras del mandatario “avalan el genocidio y la destrucción de todo tipo de acuerdos políticos y diplomáticos para construir la paz y la convivencia democrática entre los Estados”. Taiana subrayó además que la expresión de Milei “no representa nuestra historia ni idiosincrasia, caracterizada por la convivencia intercultural y religiosa de nuestro pueblo”, y recordó que la Argentina es reconocida mundialmente por su respeto y tolerancia hacia el otro.

El filósofo Ricardo Forster, por su parte, calificó al Presidente como “una copia de bajísimo nivel de otro personaje horrible de esta época, que es Donald Trump”. Forster señaló que las declaraciones del jefe de Estado “no tienen nada que ver con la tradición del humanismo judío” y vinculó sus dichos con una frase “escalofriante” que el propio Trump había pronunciado cuando amenazó con “destruir una civilización” en alusión a Irán. “Milei, que lo copia en todo y que lo hace mal porque es bruto, porque es de baja estofa, repitió lo mismo en Israel”, enfatizó el pensador. Además, reflexionó sobre el contexto: “Milei pronuncia esa frase junto a alguien como Netanyahu, que está ejerciendo un tipo de violencia casi exterminadora hacia otro pueblo, que son los palestinos”. Para Forster, el mandatario argentino está convencido de que “está bien ejercer ese tipo de violencia bajo el paradigma de que son ellos o nosotros”, y lanzó una pregunta inquietante: “¿Quiénes son ‘ellos’ en el caso de la Argentina? ¿Serán los que piensan distinto? ¿Los que son de izquierda? ¿Los que defienden un Estado presente? Quizás para Milei todos esos que son parte de la aberración no deberían estar en este mundo”.

El especialista en política internacional Gabriel Puricelli cuestionó el discurso presidencial por considerarlo “vago y conceptualmente impreciso”. A su juicio, Milei intenta “congraciarse con su auditorio usando un ‘nosotros’ que no es la República Argentina, sino él y quienes deciden celebrarlo con un reconocimiento”. Puricelli advirtió que la negación de la convivencia intercultural que subyace en la frase presidencial “es problemática, seguramente informada por una lectura apresurada de la solapa de ‘El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial’ de Samuel Huntington, y es contraria a la experiencia argentina, de convivencia absolutamente armoniosa de esas culturas”. El sociólogo añadió que el otro concepto “problemático” empleado en reiteradas ocasiones por Milei es el adjetivo “judeocristiano”, que a su entender “pretende el borramiento histórico del antisemitismo occidental”, una historia que abarca desde la expulsión y la conversión forzada de los judíos de la península ibérica bajo los Reyes Católicos hasta el Holocausto. “La superficialidad, en este caso, resulta atrozmente insultante para los judíos”, remarcó.

El antropólogo y comunicólogo Gerardo Halpern fue igualmente lapidario. “Es un disparate propio de un razonamiento colonial, incluso racialista”, sostuvo, y criticó a Milei por “atribuirse la potestad de la vida y la muerte, por señalar al otro como amenaza a la que se debe eliminar”. Halpern explicó que “determinar que hay culturas con las que no se puede convivir es hacer de la alteridad una cosa y, con esa cosa, un objeto que debe ser desechado, expulsado, excluido”. Según su análisis, “la ultraderecha siempre se recuesta sobre la construcción de un otro abyecto”, y en este caso Milei “recorre un andarivel terrible, pues define que, bajo su presunta protección, debe eliminar a su amenaza”. El antropólogo concluyó que, “salvo los mesianismos del siglo XX, hay que volver al siglo XIX para encontrar los fundamentos biologicistas que hay en las repudiables palabras del presidente”.

En otro fragmento de su alocución, el mandatario argentino también arremetió contra el marxismo, al que calificó como “satánico y opuesto al programa de Dios”, aseguró que Carlos Marx “era satanista porque sus propios textos de juventud lo revelan ya que son un himno a la destrucción y al odio contra el creador”, y volvió a atacar el concepto de “justicia social” definiéndolo como una mirada “profundamente injusta que siempre termina en desastre”. “Hemos sido expulsados del paraíso, pero si obramos acorde a las leyes, el paraíso va a venir a nosotros”, añadió Milei, cerrando su intervención con una visión teológico-política que, según sus críticos, conjuga un mesianismo violento y excluyente, lejano a la tradición de convivencia democrática que ha caracterizado a la sociedad argentina a lo largo de su historia.

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