Tras superar una etapa crítica, el oficialismo reorganiza su estructura y refuerza su equipo con el objetivo de impulsar una agenda legislativa clave. La relación con los gobernadores y la distribución de poder en las cámaras marcan el comienzo de un período decisivo.
Después de haber enfrentado momentos de extrema fragilidad, La Libertad Avanza arriba a la mitad de su gestión con un rediseño interno y incorporaciones estratégicas que renuevan las expectativas para el ciclo venidero. En el núcleo duro del Presidente Javier Milei reina un clima de aceptación respecto a la nueva dinámica implementada. Fuentes del entorno presidencial destacan que se ha hecho evidente el papel central de Karina Milei en la toma de decisiones, lo que ha agilizado incluso la resolución de conflictos internos.
El contraste en la capacidad de acción del Ejecutivo es abismal si se compara con el escenario previo a las elecciones de medio término. La bancada oficialista, ahora robustecida en ambas cámaras del Congreso, abre la posibilidad de retomar una agenda proactiva, similar a la de los inicios, pero con el bagaje invaluable acumulado durante estos intensos meses. La administración ha recorrido un largo trecho, forjando experiencia y templando a sus cuadros, muchos de los cuales debutaban en la función pública y hoy muestran las secuelas de la presión acumulada.
El Presidente ha internalizado una lección crucial: para esta nueva fase es necesario destinar una porción, aunque sea mínima, de los recursos presupuestarios para cimentar el diálogo con los mandatarios provinciales. Estos actores poseen la llave que desbloquea no solo la aprobación del Presupuesto, sino también la de las reformas estructurales. El desafío reside en calibrar esa contraprestación. “El objetivo es otorgar lo estrictamente necesario para generar confianza y asegurar su apoyo en el recinto”, señala un operador gubernamental.
Existe un optimismo generalizado en los niveles superiores del Gobierno respecto al éxito de esta estrategia. Tanto el diputado Martín Menem como la ministra Patricia Bullrich anticipan que, en las próximas semanas, varios gobernadores instruirán a sus legisladores para conformar bloques autónomos o, en el peor de los casos, asegurarán los votos para las iniciativas oficialistas. “Permitiremos que ese proceso se despliegue naturalmente, sin forzar los tiempos”, comentó una alta fuente de la mesa política.
Los estrategas del oficialismo identifican en el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, un potencial catalizador de este realineamiento. Se prevé que una eventual fractura en los bloques opositores generará un desgaste que impulsará a varios diputados a migrar. Sin embargo, la atención también está puesta en el comportamiento de aquellos legisladores que no responden a los líderes provinciales.
La figura del flamante ministro del Interior, Diego Santilli, cuenta con la plena aprobación del Presidente. Su influencia fue determinante para revertir la decisión de despojar de competencias a su cartera apenas horas antes de su juramento. Finalmente, el Renaper y la Secretaría de Deportes permanecerán bajo su órbita, áreas de un alto valor político por su capilaridad territorial. No obstante, la lógica detrás de la transferencia de Turismo y Ambiente a la Jefatura de Gabinete no resulta tan clara. Algunas voces al interior del oficialismo sugieren que existe una cautela inicial sobre el entorno de Santilli y un deseo de poner a prueba su lealtad antes de asignarle mayores responsabilidades.
Mientras tanto, Santilli ha iniciado una ronda de encuentros clave, que incluirá una reunión con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, cuyo apoyo podría ser crucial. Paralelamente, se espera la publicación en el Boletín Oficial de un decreto que defina el organigrama ministerial, donde se confirmaría el nombramiento de Gustavo Coria como secretario del Interior.
El tablero político en el Conurbano y la Capital
En la provincia de Buenos Aires, la designación de Gustavo Coria para un cargo nacional deja una banca vacante que será ocupada por Lan Hao Yuan, un dirigente de San Martín de absoluta confianza para Sebastián Pareja. Pareja, considerado un armador político exitoso dentro del espacio karinista, planea consolidar su influencia designando a Charlie Curestis y Juanes Osaba como jefes de bloque en el Senado y la Cámara de Diputados bonaerenses, respectivamente. Esto supondría el reemplazo de Agustín Romo, cercano al asesor Santiago Caputo, quien aspira a la Vicepresidencia Segunda de la Legislatura.
En la Ciudad de Buenos Aires, el bloque de La Libertad Avanza, liderado por Pilar Ramírez, emerge fortalecido y se consolida como la segunda fuerza. Este nuevo panorama genera un tenso debate por la distribución de cargos. Desde la Rosada se argumenta que, tras ganar dos elecciones consecutivas, tienen derecho a posiciones de relevancia, como la vicepresidencia tercera de la Legislatura y, de manera más audaz, la presidencia de la Comisión de Presupuesto. Este último reclamo promete ser un escollo, ya que el PRO no estaría dispuesto a cederlo, aunque se muestra abierto a negociar otras comisiones.
A pesar de estas tensiones, en el Gobierno valoran el vínculo con el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, por su colaboración reciente. No obstante, la paz podría ser efímera. El 11 de diciembre se presentará en la Legislatura local una versión adaptada de la Ley Ómnibus, con más de sesenta reformas. Operadores del PRO coinciden en que, si bien el clima ha mejorado, la disputa por el futuro liderazgo en la Capital no tardará en espesar el ambiente político.
