Una icónica embarcación que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad resurge en el Parque de los 100 Años, transformada en un moderno juego infantil que entrelaza la nostalgia con la diversión de las nuevas generaciones.
Río Grande ha reencontrado uno de sus símbolos más queridos. El célebre Barquito Azul, aquella embarcación que quedó grabada en la infancia de incontables vecinos, ha vuelto a zarpar, aunque esta vez anclado en tierra firme. Su renacer se materializa como una novedosa atracción lúdica en el principal pulmón verde de la ciudad, el Parque de los 100 Años, en el marco de la celebración por su cuarto aniversario. Esta iniciativa no solo incorpora un elemento de esparcimiento, sino que restaura un fragmento vital de la identidad local.
La Secretaría de Obras Públicas municipal fue la encargada de concretar este proyecto, que ya se ha convertido en el centro de atención del sector más concurrido por familias. La instalación del juego temático representa un puente entre el pasado y el presente, permitiendo que los niños de hoy creen sus propias aventuras sobre la misma estela que navegaron sus padres y abuelos. Esta acción se inscribe dentro de una política integral destinada a revalorizar los espacios comunes, promoviendo tanto la recreación como el fortalecimiento del tejido social a través de símbolos con profundo arraigo en la comunidad.
Inaugurado durante la administración del intendente Martín Pérez como un legado para el centenario de la urbe, el Parque de los 100 Años se ha afianzado como el lugar de encuentro por excelencia para los riograndenses. La incorporación de este emblemático barco busca precisamente poner en relieve esa historia compartida, ofreciendo a las nuevas generaciones un vínculo tangible y alegre con el patrimonio cultural de la ciudad.
Para garantizar una experiencia óptima y segura, la intervención incluyó trabajos complementarios de mejora en el entorno inmediato. Se procedió a la colocación de suelos de caucho, se realizó el mantenimiento de las veredas perimetrales y se renovó la pintura en varios sectores, creando así un ámbito protegido y propicio para el juego libre. Con estas medidas, la comuna busca consolidar los sitios preferidos por los vecinos de todas las edades para el recreo al aire libre, fomentando de manera simultánea el disfrute y el cuidado responsable de los bienes públicos. La travesía del Barquito Azul continúa, navegando ahora en el mar de la memoria y la convivencia ciudadana.
