Los principales implicados en el escándalo de corrupción dentro de la ANDIS se acogieron al derecho de no declarar, mientras las pruebas –desde diálogos insólitos hasta cuadernos con anotaciones comprometedoras– tejen una red de sobornos, sobreprecios y vínculos con el narcotráfico.
El muro de silencio se erigió en los tribunales de Comodoro Py. Pablo Atchabahian y Miguel Angel Calvete, las piezas fundamentales del entramado paraestatal montado en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), optaron por no brindar testimonio, sellando sus labios respecto de las acusaciones sobre coimas, en particular el tres por ciento destinado a Karina Milei. La negativa a declarar profundiza el misterio en una causa que ya exhibe una onda expansiva potente, que alcanzó a Ornella Calvete, hija de uno de los imputados, forzada a renunciar a una secretaría en el Ministerio de Economía luego del hallazgo de setecientos mil dólares en su domicilio.
La investigación judicial intenta develar la anomalía de que Atchabahian, sin poseer cargo oficial alguno dentro del organismo, dictaminara a qué proveedores se les abonaba y a quiénes se les denegaba el pago por incumplir con el pago de sobornos. Paralelamente, Calvete, también ajeno a la planta estable, se encargaba de entregar dinero en efectivo al entonces titular de la agencia, Diego Spagnuolo, y coordinaba las adquisiciones y desembolsos de la ANDIS.
La fiscalía reconstruye la trama a través de conversaciones que rayan en lo insólito. En una de ellas, Atchabahian manifestaba con desparpajo su proyección de enriquecimiento, afirmando que tras “cuatro años de gestión” el plan era fugarse “todos a Tenerife”. En otro intercambio, Ornella Calvete solicitaba a su padre que concretara una reunión para favorecer a una ortopedia, prometiéndole a cambio el regalo de un automóvil Lamborghini si lograba el cometido.
Las anotaciones personales de Calvete, incautadas en una serie de cuadernos, incorporan un elemento de mayor gravedad al mencionar a Fred Machado, un narcotraficante extraditado a Estados Unidos, y sus vínculos con Gustavo Balabanian, exmarido de Karen Reinchart, la legisladora electa de La Libertad Avanza. Esta conexión alimenta la hipótesis del blanqueo de capitales, sugiriendo que los fondos desviados de la agencia se lavaban mediante criptomonedas y la compra de horas de vuelo en una empresa ligada a Sergio Mastropietro, conocido por vincular a Machado con el diputado José Luis Espert.
El periplo judicial de los acusados tuvo sus particularidades. Calvete declaró tras ser trasladado desde una cárcel de contraventores, donde se encontraba detenido por una condena previa por facilitar la prostitución. Atchabahian, por su parte, lo hizo desde la prisión domiciliaria que cumple en su vivienda, medida decretada tras considerar el juez Casanello que existía un riesgo latente de fuga.
La atención se centra ahora en Diego Spagnuolo, el exadministrador de la ANDIS, quien tiene su turno declaratorio este miércoles. Su defensa adelantó que presentará un escrito y aportará elementos a la causa, aunque todo indica que descartaría la figura del arrepentido, la cual exige una negociación previa con el fiscal. La expectativa crece sobre si su versión intentará desmontar las acusaciones o, por el contrario, agregará nuevos capítulos a esta compleja trama de corrupción que sacude los cimientos de la agencia.
