Luis Caputo, ministro de Economía, desmintió que se haya gestionado un apoyo bancario por 20.000 millones de dólares, atribuyendo la información a maniobras desestabilizadoras. Sin embargo, fuentes oficiales y declaraciones previas contradicen su postura.
El ministro de Economía, Luis Caputo, salió al cruce de las versiones que señalaban el fracaso de un salvataje bancario por 20.000 millones de dólares para la Argentina. Frente a la repercusión que generó la noticia, el titular de Hacienda aseguró que dicha operación nunca existió y la calificó como una “operación” destinada a generar confusión en los mercados.
A través de la red social X, Caputo rechazó que se hubiera mantenido diálogo alguno con instituciones financieras internacionales para concretar un apoyo de esa magnitud. “Nunca hablamos con los bancos de un rescate, ni de 20 mil millones”, afirmó, intentando restar dramatismo al supuesto retroceso. Sin embargo, esta posición contrasta con sus propias declaraciones realizadas hace apenas un mes, cuando en una entrevista con La Nación + mencionó la posibilidad de un financiamiento adicional por un monto equivalente, complementario al canje vigente.
La situación adquirió mayor complejidad al conocerse que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, había sido quien brindó precisiones sobre la posible asistencia. Bessent señaló en octubre que un paquete de préstamos del sector privado podría sumarse a los 20.000 millones de dólares que el gobierno de Donald Trump otorgaría a la Argentina. Además, según informaron fuentes cercanas a las reuniones del Fondo Monetario Internacional en Washington, la operación habría involucrado a entidades como JP Morgan, Citi, Goldman Sachs, Bank of America y Santander, bajo la supervisión técnica del Tesoro estadounidense.
La noticia sobre la suspensión del rescate fue difundida originalmente por el diario The Wall Street Journal. El medio indicó que las entidades crediticias decidieron “archivar” el plan inicial y evalúan, en su lugar, una línea de financiamiento temporaria por alrededor de 5.000 millones de dólares. Esta alternativa buscaría ayudar al país a afrontar un vencimiento de deuda soberana próximo a los 4.000 millones de dólares en enero.
Detrás de este cambio de rumbo, se menciona la falta de claridad sobre las garantías que respaldarían el préstamo. Los bancos habrían encontrado obstáculos para recibir orientación precisa del Departamento del Tesoro sobre los colaterales necesarios, lo que incrementó el riesgo operativo y enfrió las tratativas.
La rápida circulación de esta información en redes sociales provocó una reacción inmediata del Gobierno. Ante una publicación de una cuenta afín al oficialismo que replicaba la noticia con un tono crítico, el propio Caputo respondió de manera lacónica: “Excelente pregunta”, buscando desacreditar el rumor. No obstante, las contradicciones entre sus afirmaciones actuales, sus declaraciones anteriores y los datos aportados por actores clave dejan un manto de incertidumbre sobre el real estado de las negociaciones financieras internacionales de la Argentina.
