La Industria Nacional Bajo Asedio: Un Mes Después del Triunfo Electoral, la Crisis se Profundiza

La Industria Nacional Bajo Asedio: Un Mes Después del Triunfo Electoral, la Crisis se Profundiza

Al cumplirse treinta días de las elecciones intermedias, el panorama fabril se presenta desolador. Cierres masivos, despidos en cadena y una apertura importadora sin precedentes configuran un escenario de desmantelamiento productivo que afecta a miles de trabajadores en todo el país.

Un mes después de la victoria electoral de Javier Milei, la prometida transformación económica aún no llega a la realidad de los parques industriales. Por el contrario, las últimas semanas han consolidado una tendencia alarmante de despidos y cierres de plantas fabriles, pintando un cuadro de desolación en el corazón productivo del país. La economía real parece operar en una dimensión paralela a los discursos oficiales, sumida en un congelamiento que no da señales de ceder.

En la localidad bonaerense de Pilar, la multinacional Whirlpool decidió el cierre intempestivo de su planta, inaugurada con grandes expectativas hace apenas tres años. Una inversión de 52 millones de dólares y la promesa de fabricar 300 mil unidades anuales para la exportación se esfumaron, dejando en la calle a 300 empleados. Este caso no es aislado. El panorama se repite con crudeza en Venado Tuerto, donde las empresas Corven Amortiguadores y Corven Moto prescindieron de más de un centenar de puestos de trabajo, mientras que la emblemática Essen recortó su plantel en al menos 30 personas. A esto se suman los cierres de locales de Frávega en Pergamino y Temperley, con rumores de un centenar de desvinculaciones inminentes.

La estrategia económica nacional parece orientarse al desmantelamiento sistemático del entramado industrial. Una muestra elocuente es la entrada récord de más de 4.000 productos a través de plataformas de comercio electrónico como Shein, Temu, Amazon y Aliexpress, registrada en octubre. Este sistema de compras internacionales experimentó un crecimiento interanual del 237 por ciento, ahogando a la producción local.

Según los argumentos empresariales, la contracción del personal es una respuesta directa al desplome de las ventas. Esta caída, a su vez, es presentada como un efecto colateral de paritarias congeladas y jubilaciones que no mantienen su poder adquisitivo. El círculo vicioso se completa: la merma en el consumo impulsa una reducción en la manufactura, lo que conduce a despidos y cierres, que finalmente impactan de lleno en un consumo interno cada vez más deprimido.

Dos factores se erigen como claves en este desarme fabril: una apertura radical a las importaciones, que compite de forma desleal con los productos fabricados localmente, y la consolidación de un horizonte donde el sector financiero, con su lógica especulativa, se perfila como el gran favorecido de la administración actual.

La lista de empresas afectadas es extensa y abarca todo el territorio. Como ya se había anticipado, la firma de origen estadounidense Dana cerró su planta en Naschel, San Luis, dejando sin trabajo a 50 personas. La sueca SKF se retiró con 150 despidos, mientras que en La Rioja, las empresas Luxo, Vulcalar y Solartec desaparecieron, llevándose consigo más de 150 puestos de trabajo directos. “Los empresarios se vuelven importadores porque producir acá les da pérdida, con este Gobierno”, advirtió con preocupación Diego Olave, secretario general de la UOM de Venado Tuerto.

Las cifras macro reflejan este drama cotidiano. Desde el inicio de la gestión de Milei, el último relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) contabiliza el cierre de 30 empresas por día y la destrucción de 276.000 puestos de trabajo registrados hasta agosto.

La tensión se palpa en regiones con realidades políticas distintas. En Pilar, donde el oficialismo perdió por un estrecho margen, el parque industrial se desangra con 1.500 operarios despedidos en lo que va del año. Allí, la estadounidense Magnera, la gigante Kimberly-Clark y Kenvue, entre otras, han agrandado la catástrofe de la desocupación.

Paradójicamente, en Venado Tuerto, donde Milei obtuvo un contundente respaldo del 75% de los votos, la situación no es mejor. “Es algo de toda la industria, los empresarios están viajando a China”, señaló Olave, quien vislumbra un futuro sombrío donde la fabricación local será reemplazada por el simple ensamble, generando “muchísimo desempleo”.

La tradicional empresa de ollas Essen se ha convertido en un símbolo de esta crisis. Según detalló el gremialista, los despidos no son un hecho aislado, sino parte de un proceso de achique continuo que ya suma cerca de 90 personas. El panorama que describe es desolador: en los últimos seis meses, Corven Motos y Corven Amortiguadores registraron 150 bajas, y el cierre de Arte Metal dejó sin sustento a otros 15 trabajadores.

Frente a estas acusaciones, la postura de las compañías es uniforme: los recortes responden exclusivamente a una baja drástica en la demanda. No obstante, desde las bases obreras se afirma que, en paralelo, las empresas han comenzado a sustituir parte de su fabricación local por productos importados.

Lo que ocurre en el sur santafesino, en el conurbano o en Pilar no es un fenómeno aislado. Por el contrario, se consolida como el sello distintivo de la gestión económica actual: una clara reprimarización de la economía, ventajas comparativas para las actividades extractivas y financieras, un proceso acelerado de desindustrialización, salarios anclados y la sistemática destrucción del consumo interno. Un conflicto latente que parece lejos de encontrar una solución.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *