El Presidente argentino desistió de asistir a la ceremonia del sorteo del Mundial 2026, a la que había sido invitado por Donald Trump, tras una serie de críticas públicas dirigidas a la Asociación de Fútbol Argentino y en respaldo a Juan Sebastián Verón.
El presidente Javier Milei canceló de manera oficial su viaje a Washington DC, donde tenía previsto participar en el sorteo de la Copa Mundial de Fútbol 2026. La decisión fue comunicada a través de las redes sociales por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien confirmó que el mandatario no asistirá al evento programado para el próximo 5 de diciembre en la capital estadounidense.
La noticia se produce en un contexto de creciente tensión pública entre el primer mandatario y la Asociación de Fútbol Argentino. Horas antes del anuncio oficial, la AFA hizo pública una sanción contra Estudiantes de La Plata, que incluye la suspensión por seis meses de su presidente, Juan Sebastián Verón, y de dos partidos para varios de sus futbolistas. En respuesta, Milei había manifestado en reiteradas ocasiones su respaldo a Verón y su descontento hacia el máximo organismo del fútbol argentino.
La invitación para presenciar el sorteo del Mundial había sido cursada de manera personal por el expresidente de los Estados Unidos Donald Trump. El acto, que tendrá lugar en el prestigioso Kennedy Center, contaría también con la presencia del titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y del director técnico de la selección argentina, Lionel Scaloni, lo que habría creado un escenario potencialmente incómodo para el jefe de Estado.
El evento en Washington marcará un hito en la historia de los mundiales, ya que será la primera edición que contará con 48 selecciones nacionales, ampliando considerablemente el formato tradicional. La ceremonia reunirá a autoridades de la FIFA, representantes de los países clasificados y diversas personalidades del ámbito político y deportivo, en un acto que definirá los grupos para el torneo que se disputará de manera conjunta en Estados Unidos, México y Canadá.
La decisión presidencial refleja un claro distanciamiento de los eventos organizados por la AFA y subraya la profundización de un conflicto que ha trascendido el ámbito deportivo para instalarse en la esfera pública. Aunque no se han ofrecido razones formales adicionales para la cancelación, los hechos recientes sugieren que el enfrentamiento con la entidad rectora del fútbol local ha sido determinante en la resolución adoptada por el Gobierno nacional.
