Mientras avanza en la búsqueda de acuerdos para las reformas de fondo, el oficialismo negocia en silencio el traspaso de legisladores aliados a La Libertad Avanza. La operación, liderada por Martín Menem, enfrenta resistencias y tensiones con sus socios coalicionales.
El oficialismo impulsa un reacomodamiento legislativo en busca de la primera minoría
En el marco de las tratativas para consolidar las reformas estructurales, la Casa Rosada ha encomendado al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, una misión de alta sensibilidad política: desplazar a Unión por la Patria de la primera minoría parlamentaria sin alterar los frágiles equilibrios con las fuerzas aliadas. Una meta que, en el actual escenario, parece revestir una complejidad significativa.
Para alcanzar este objetivo, el referente libertario mantiene diálogos con representantes de bloques afines que habrían manifestado su intención de sumarse a las filas de La Libertad Avanza a partir del 3 de diciembre. Sin embargo, la arquitectura de esta reconfiguración no está exenta de obstáculos. Aunque existen integrantes del PRO dispuestos a realizar este movimiento, el Poder Ejecutivo evalúa cómo ejecutar dichas transferencias sin deteriorar la relación con Cristian Ritondo, líder de esa bancada y uno de los socios fundamentales de la gestión.
“El Gobierno no promueve ningún traspaso desde el PRO. Respetamos la autonomía de cada espacio, aunque el bloque ha experimentado algunas bajas por razones ajenas a nuestra fuerza”, explicó una fuente libertaria vinculada a las negociaciones. Desde los corredores de Balcarce 50, en tanto, se definió la situación como “alquimia política” y se subrayó que el contacto con Ritondo es constante. Esta valoración se produjo tras oficializarse el pase de Verónica Razzini, Alejandro Bongiovanni y Lorena Petrovich a La Libertad Avanza.
En la agenda figuran otros nombres de diputados del PRO que podrían seguir el mismo camino, lo que permitiría al oficialismo recortar la distancia actual con Unión por la Patria, que cuenta con 96 bancas frente a las 94 del espacio libertario. De materializarse la adhesión de los cuatro legisladores catamarqueños ligados a Raúl Jalil, el oficialismo alcanzaría los 98 escaños.
La ambición del Ejecutivo es expandir su representación en el Congreso Nacional para lograr los anhelados triunfos legislativos, tras un año de magros resultados en la materia. A pocos días del inicio del período de sesiones extraordinarias, en Balcarce 50 reina un clima de expectativa favorable en torno a la aprobación del Presupuesto 2025. “Todavía es temprano, pero tanto ‘El Colo’ como Martín muestran un notable entusiasmo”, comentó un colaborador cercano al presidente Javier Milei.
No obstante, en el sector amarillo las deserciones han generado malestar. Según sus estimaciones, la bancada de Ritondo quedaría integrada por 15 diputados, una cifra que —aseguran— podría modificarse en función de los acuerdos que logren establecer. “Mantenemos contactos con otros bloques y partidos afines para avanzar hacia un interbloque”, anticiparon desde ese espacio.
Desde la cúpula del PRO, en tanto, se envió un mensaje de estabilidad: “El bloque permanece ordenado y operativo, con integrantes comprometidos con el modelo que defendemos y capacitados para sostener nuestras banderas en el recinto”.
La relación entre Menem y Ritondo, que comenzó de manera fluida, ha experimentado un deterioro en los últimos meses. El riojano habría sentido un agravio personal cuando el diputado amarillo —a quien consideraba un amigo— sonó como su posible reemplazo al frente de la Cámara Baja, en un momento en que su continuidad estaba en duda. “No es una cuestión personal contra Cristian, pero la situación afectó a Menem. Antes nos oponíamos a estos traspasos; ahora no los alentamos, pero los aceptamos”, precisó una fuente libertaria.
Desde el PRO adelantaron que buscarán concretar “una negociación real” para definir el reparto de comisiones, un planteo que en el entorno oficialista reciben sin objeciones. “Martín desea demostrar autoridad, pero comprende que no puede imponer condiciones sin consensuar. El proceso se encauzará, aunque con mayor diálogo del que se percibía inicialmente”, señalaron desde el partido amarillo.
Pese a los esfuerzos libertarios, en la oposición dudan de que La Libertad Avanza logre arrebatar la primera minoría. “Están haciendo lo posible para conseguirlo y pretenden comprar voluntades”, afirmaron con molestia. El descontento se extiende hacia la senadora Patricia Bullrich, quien habilitó el pase de siete diputados de su espacio: “Fue una acción desleal. Si se pretende construir, este no es el camino. El PRO protege lo construido. No entraremos en internas que nos debiliten, pero habrá consecuencias”.
Los libertarios que responden a Bullrich replican: “No es con Ritondo, es con Macri, quien nos expulsó. Ninguno de los electos por Patricia debería olvidarlo”. Además, presentan sus propios cálculos, según los cuales el bloque amarillo quedaría reducido a 13 legisladores a partir de diciembre.
Con cierto distanciamiento, en la Casa Rosada reconocen el enojo de Ritondo pero destacan la persistencia de la buena voluntad, así como su participación activa en el Consejo de Mayo. También enfatizan el perfil conciliador de Martín Menem, aunque la obsesión por aprobar la agenda legislativa de cara a las extraordinarias del 10 de diciembre parece predominar en el orden de prioridades.
