El titular de ADIMRA, Elio Del Re, describió un cuadro crítico para la industria nacional, marcado por una pronunciada contracción productiva, la desaparición de miles de puestos de trabajo y una creciente competencia de productos del exterior que amenaza con la desaparición de empresas.
En un contexto económico adverso, la voz de alarma provino desde el corazón del sector industrial. Elio Del Re, máximo representante de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), expuso la grave situación que atraviesa la actividad, la cual se encuentra inmersa en un período de extrema dificultad. El diagnóstico, proporcionado durante una entrevista radial, no deja lugar a dudas sobre la profundidad del problema.
El dirigente industrial detalló que los números oficiales del sector reflejan un descenso interanual del 4,7% en la producción. No obstante, esta cifra general esconde una realidad aún más preocupante en los distintos eslabones de la cadena. Según afirmó Del Re, con la excepción del segmento dedicado a la fabricación de acoplados y semirremolques, el resto de las áreas sufre una debacle significativa. Específicamente, los rubros de laminación, forja y fundición experimentan en conjunto una caída promedio que ronda el 15% en comparación con el año anterior.
La consecuencia social de este declive productivo es tan directa como dramática. El informe de la entidad cuantifica la pérdida de aproximadamente quince mil empleos, un golpe devastador para los trabajadores y sus familias, que refleja el deterioro del mercado laboral industrial.
Para agravar este ya complejo escenario, Del Re señaló con preocupación el fenómeno de la avalancha importadora. Las compras de productos metalúrgicos del exterior han registrado un incremento alarmante del 70%, un dato que ejerce una presión insostenible sobre las empresas locales. Esta competencia desleal, potenciada por las actuales condiciones económicas, está acelerando el proceso de cierres de plantas y fábricas, comprometiendo no solo el presente sino también la futura capacidad productiva del país. El panorama, en definitiva, se presenta extremadamente sombrío para uno de los pilares históricos de la economía argentina.
