Antes de la discusión de fondo, el enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición se desata por la composición de las comisiones. El Gobierno busca acelerar el tratamiento sin cambios; el justicialismo negocia para no quedar al margen del debate.
El Primer Encuentro en el Senado Será por el Control de las Comisiones
Con el proyecto de reforma laboral ya ingresado en el recinto, el choque inicial entre la oposición y los legisladores libertarios no se centrará en el contenido de la iniciativa, sino en el escenario donde se definirá su votación. El oficialismo ejerce presión para acelerar la conformación de la Comisión de Trabajo y tratar la propuesta sin alteraciones, mientras que el peronismo, aún en proceso de reorganización tras el revés electoral, activa sus mecanismos de negociación para frustrar los planes del mileísmo e impedir que acapare los espacios clave en la mesa de debate.
Desde el bloque Fuerza Patria, liderado por José Mayans, señalaron que las reuniones internas se venían realizando a la espera del texto formal. “Hoy habrá diálogo para unificar al bloque, probablemente esta misma semana”, adelantaron fuentes del espacio justicialista en la Cámara Alta. No obstante, los plazos se han acelerado de manera evidente tras la presentación del proyecto.
En el seno del peronismo se avanza en la organización de una estrategia para el tratamiento legislativo, con el objetivo claro de frenar el avance de la reforma laboral impulsada por el Gobierno, una iniciativa calificada por el cosecretario general de la CGT, Cristián Jerónimo, como “totalmente regresiva” para los derechos de los trabajadores. Ese diagnóstico impulsó los movimientos del justicialismo, que ya el miércoles había iniciado gestiones con un encuentro entre legisladores del PJ y la cúpula de la central obrera, buscando consolidar los apoyos necesarios para oponerse al proyecto de Javier Milei.
La Pulseada por las Comisiones Clave
Con la incorporación de Patricia Bullrich al Senado y el impulso político del Ejecutivo, la contienda parlamentaria promete comenzar antes incluso del debate sustantivo. La Secretaría Parlamentaria ha instado a los senadores a conformar bloques e integrar con rapidez comisiones esenciales, como Presupuesto, Minería, Trabajo, y Justicia y Asuntos Penales. Según fuentes parlamentarias, esta movida refleja la ansiedad oficialista de cara al tratamiento de los proyectos incluidos en las sesiones extraordinarias. “La elección de esas comisiones indica cuáles son las reformas que el Gobierno aspira a tratar con prioridad”, explicaron.
En el peronismo advierten que la jugada oficialista podría repetir la estrategia que le permitió, en diciembre de 2023, asegurarse una distribución favorable de comisiones. En aquella oportunidad, la oposición perdió lugares ante la falta de compromiso del oficialismo de respetar la proporción correspondiente según la cantidad de bancas de cada bloque. A pesar de contar con la primera minoría, el peronismo cedió aproximadamente un asiento por cada comisión. El resultado fue que La Libertad Avanza logró estancar proyectos y debates en las comisiones que presidió, pese a los reclamos persistentes de la oposición.
Esta vez, sin embargo, el objetivo oficialista no sería la dilación, sino evitar un debate profundo. En los pasillos del Senado se comenta que el Ejecutivo prioriza tratar la reforma laboral “a libro cerrado”, sin aceptar modificaciones. La postura inflexible del espacio que responde a Milei busca capitalizar el impulso otorgado por los resultados electorales, el “relanzamiento” gubernamental con los cambios de gabinete y la formación de bloques ampliados. La Casa Rosada pretende beneficiarse, además, de las negociaciones que el ministro del Interior, Diego Santilli, mantiene con los gobernadores.
En el contexto de crisis económica y restricción de recursos, el Gobierno ha retomado el acercamiento con las provincias, cuyos mandatarios ya demostraron ser actores decisivos para la aprobación o el rechazo de iniciativas en el Congreso.
Un Peronismo con Menos Bancas y Mayor Desafío
Tras los comicios legislativos de octubre, el bloque peronista en el Senado experimentó una merma en su representación, con 28 bancas sobre un total de 72, uno de sus niveles más bajos desde el retorno de la democracia. Esta reducción coincide con el crecimiento significativo del espacio libertario, que pasó de una bancada minoritaria a contar con 20 senadores propios, con posibilidades de ampliar su influencia mediante monobloques aliados, como los de Luis Juez y Beatriz Ávila.
La nueva correlación de fuerzas obliga al peronismo a redefinir su estrategia parlamentaria. A diferencia de legislaturas anteriores, en las que podía disputar con mayor holgura la conducción de comisiones y la agenda legislativa, ahora enfrenta un oficialismo más robusto y con mayor margen de maniobra. La batalla por el tablero, por lo tanto, se anticipa tan crucial como la que se librará sobre el texto mismo de la reforma.
