El ministro de Desregulación detalló los alcances del polémico proyecto, enfatizando su carácter generalizado y los beneficios de la flexibilidad. Las centrales sindicales lo tildan de regresivo, mientras especialistas alertan sobre riesgos en los nuevos instrumentos.
En un extenso intercambio radial este sábado, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ofreció una justificación pormenorizada de los principales ejes del proyecto de reforma laboral, una iniciativa oficial que ha concitado el rechazo unánime de las centrales obreras, quienes la califican de profundamente regresiva para los derechos conquistados por los trabajadores.
El funcionario se explayó en primer término sobre el espinoso capítulo de las indemnizaciones por despido. Sturzenegger admitió de manera categórica que la disminución de la compensación prevista alcanza a la totalidad de los asalariados. «Implica un cambio en la ley y aplica a cualquier relación laboral. Es para todos», sentenció en diálogo con Radio Mitre, en referencia a la fórmula que establece el pago de un salario por cada año de servicio. A su juicio, este régimen se counta entre «los más generosos» existentes. El ministro atribuyó la necesidad del cambio a la elevada litigiosidad en la materia, la cual, según su visión, «genera una gran incertidumbre». Ilustró su punto advirtiendo que, en un conflicto judicial, un magistrado podría eventualmente ordenar el pago de veinte sueldos.
La entrevista también sirvió para que el titular de la cartera de Desregulación ahondara en otras modificaciones controversiales. Una de las más destacadas es la incorporación del denominado «banco de horas» al esquema de horas extraordinarias. Sturzenegger precisó que esta herramienta, fuertemente cuestionada por los gremios, no elimina el pago de las horas adicionales, sino que instituye una alternativa. «Si nos quedamos dos horas más, el empleador puede decir: vamos a hacer dos horas más y no vengas el viernes a la mañana», ejemplificó. El objetivo declarado es propiciar que las partes «puedan diseñar una estructura más flexible» en la organización de la jornada.
Otro de los núcleos de la exposición giró en torno a los Fondos de Asistencia Laboral (FAL). Según el ministro, estos instrumentos están destinados a que los empleadores puedan afrontar «contingencias y despidos». Explicó que su creación se financiaría con una porción de una rebaja impositiva al trabajo, estimada en un tres por ciento. «El empleador lo destina a un fondo de asistencia, como un ahorro previo. Es plata que está poniendo el Estado porque hay una parte que no se lleva y queda para el empleador», detalló. No obstante, voces especializadas han advertido que estos fondos no operan como garantes del pago salarial y que, en caso de quiebra de la empresa, los aportes capitalizados se derivan al concurso, sin resguardar la indemnización del trabajador, por lo que han sido comparados con un «negocio financiero» de alto costo administrativo.
Finalmente, Sturzenegger se refirió a una modificación en el régimen de vacaciones. El proyecto propone que el descanso anual pueda otorgarse en cualquier momento, siempre con notificación anticipada, rompiendo así con la ventana temporal actual que va de octubre a abril. «Pedir esa flexibilización es un poco lo que están pidiendo los jóvenes», argumentó. Además, la norma permitiría fraccionar las vacaciones en períodos no inferiores a una semana cada uno, alterando la costumbre del descanso continuo. Esta adaptación, señalan los críticos, se ajusta primordialmente a las necesidades empresariales, sin extender un período vacacional que en Argentina se counta entre los más breves a nivel global.
