Paralización Aérea: Controladores Inician Cronograma de Protestas y Disrumpen Vuelos Nacionales

Paralización Aérea: Controladores Inician Cronograma de Protestas y Disrumpen Vuelos Nacionales

El gremio de controladores aéreos cumple este miércoles una medida de fuerza que provoca demoras y cancelaciones. El conflicto escalará en las próximas semanas, incluyendo fechas clave de las fiestas, ante la falta de acuerdos con la empresa estatal.

Conflicto Aéreo se Agudiza con Paros que Impactan en los Viajes de Cabotaje

La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), sindicato que agrupa a los controladores del espacio aéreo, inició este miércoles una serie de medidas de fuerza que afectan directamente la operación de vuelos dentro del país. La primera jornada de protesta, desarrollada durante la mañana, generó un escenario inmediato de trastornos, con numerosas reprogramaciones y cancelaciones que alteraron la normalidad en los principales aeropuertos.

El paro inicial, que se extendió entre las 8 y las 11 horas, tuvo su mayor impacto en los servicios de cabotaje. En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, la situación se hizo palpable desde la madrugada, donde al menos cuatro vuelos de la compañía Flybondi debieron ser suspendidos. Otras aerolíneas, como Aerolíneas Argentinas y Latam, optaron por reagendar varias de sus conexiones para después de las 11:30, una vez finalizada la medida. Los destinos más perjudicados incluyeron rutas hacia Catamarca, San Juan y Ushuaia, cuyas partidas matutinas fueron postergadas. En un intento por mitigar el efecto, algunos servicios a Santiago del Estero y Jujuy fueron anticipados.

Esta realidad de incertidumbre y cambios de último momento se reprodujo en el Aeroparque Jorge Newbery y en terminales aéreas del interior del país, forzando a las autoridades a recomendar a los viajeros verificar el estado de sus vuelos a través de los canales oficiales antes de acercarse a los aeropuertos.

El conflicto que desemboca en estas acciones se gesta tras el fracaso de las negociaciones con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA). Desde Atepsa aseguran que las actuales autoridades de la empresa, asumidas en 2024, han demostrado una «intransigencia brutal» y una falta de voluntad de diálogo para abordar tanto los reclamos salariales como lo que describen como una «grave situación operativa». En un comunicado, el gremio detalló que sus exigencias centrales incluyen la reincorporación de compañeros despedidos en aeropuertos con déficit de personal, la revisión de partidas como refrigerio y pago por trayectoria, la respuesta a más de sesenta reclamos operativos pendientes y la reapertura de la mesa paritaria.

Una Advertencia para las Fiestas y un Cronograma de Escalada

La medida de este miércoles representa apenas el primer capítulo de un plan de lucha que se extenderá durante las próximas semanas, incluyendo fechas sensibles del calendario festivo. El cronograma establecido por los controladores contempla nuevas interrupciones para los días 18, 23, 27 y 29 de diciembre, con horarios y alcances variables que, progresivamente, podrían afectar también a los vuelos internacionales y a toda la aviación.

Los trabajadores aclararon que las medidas se limitan a restringir las autorizaciones de despegue, sin recibir ni transmitir planes de vuelo durante los horarios de paro, pero garantizando la atención a todas las operaciones declaradas en emergencia o de servicio sanitario, humanitario y estatal.

Frente a esta advertencia, la Secretaría de Trabajo de la Nación convocó a una nueva audiencia conciliatoria para este mismo miércoles, en un intento por destrabar la negociación y evitar mayores perjuicios a los pasajeros. Por su parte, EANA emitió un comunicado en el que ratificó su «voluntad de diálogo» y criticó a Atepsa por intentar dar por finalizada «de manera unilateral» la instancia de negociación en curso.

La tensión pone en evidencia una fractura profunda que, de no resolverse, amenaza con alterar significativamente la operación aérea nacional en un momento de alta demanda turística y de reuniones familiares, sumando estrés a un sistema que los propios controladores denuncian como al límite de sus capacidades.

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