En una entrevista, el Presidente descartó el veto a la ley de leyes que espera sanción en el Senado este viernes, pero advirtió que no cumplirá con las leyes de financiamiento educativo y de discapacidad. Reafirmó su meta de ajuste fiscal, prometió el pago de la deuda y defendió a su gestión de los escándalos de corrupción.
En un giro significativo de su postura inicial, el presidente Javier Milei aseguró que no recurrirá al veto sobre el proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2026, el cual obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados la semana pasada. No obstante, el mandatario realizó una aclaración de consecuencias profundas: su administración no cumplirá con las leyes de Financiamiento Educativo y de Emergencia en Discapacidad, al sostener que “acomodará las partidas” para alcanzar el objetivo de déficit fiscal cero.
Esta declaración pone fin a la incertidumbre generada desde su propio entorno, que había insinuado un posible rechazo total a la ley si llegaba sin las modificaciones pretendidas. La versión aprobada por Diputados excluyó, justamente, el capítulo que planteaba la derogación de esas normativas sociales. A pesar de haber considerado inicialmente que un Presupuesto sin esos recortes “no servía”, el oficialismo ha priorizado la urgencia de contar con la ley antes de fin de año, un requerimiento expresado por el gobierno de los Estados Unidos.
El foco ahora está puesto en la Cámara Alta, donde este viernes se llevará a cabo una sesión crucial. Desde La Libertad Avanza manifestaron un cauto optimismo respecto a la obtención de los votos necesarios para su aprobación, confiando en el apoyo de sus aliados en el Senado. La ministra Patricia Bullrich lideró este domingo un encuentro con el bloque oficialista y socios legislativos para consolidar los acuerdos.
Al referirse al trámite legislativo, el Presidente intentó enmarcar el resultado en Diputados como un éxito, subrayando la obtención de la media sanción. Sin embargo, reconoció tácitamente el revés al admitir que el texto saliente “está construido sobre la base de déficit cero”, un objetivo que, según sus palabras, alcanzará mediante una reorganización interna de los fondos y sin incrementar la presión tributaria.
En un reportaje televisivo de amplio alcance, Milei también se refirió a otros ejes de su gestión. Respecto a la inflación, hizo una promesa categórica: anticipó que entre junio y agosto del próximo año se acercará a cero, aunque atribuyó la persistencia del problema a “rezagos” de administraciones anteriores. En materia financiera, se jactó de ejecutar “el ajuste más grande de la historia” y garantizó el pago de una deuda externa de 4300 millones de dólares el próximo 9 de enero.
El mandatario aprovechó la oportunidad para impulsar la reforma laboral que espera tratar en el Congreso en febrero, asegurando que no quitará derechos sino que creará incentivos para la formalización. Simultáneamente, buscó despejar las sombras de la corrupción que afectan a su gobierno. Sobre el caso Libra, argumentó que los inversores asumieron un riesgo consciente, y respecto a los audios de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), esgrimió que el propio ex titular los declaró falsos. Defendió además la designación del nuevo responsable de ARCA, pese a denuncias por evasión, alegando que debe primar la presunción de inocencia.
Consultado sobre una eventual reelección, Milei fue contundente al negar cualquier intento de reformar la Constitución para extender la duración de los mandatos. Aseguró que su vida política concluirá, a lo sumo, tras ocho años en el poder, y que luego se apartará por completo de la función pública. Finalizó con una reflexión personal, admitiendo la dificultad de no sentirse “un emperador” frente a los protocolos y la simbología presidencial, un sentimiento que, afirmó, requiere de un gran equilibrio emocional para contrarrestar.
