La renovada comisión directiva de la entidad xeneize materializó su primera gran acción comunitaria, llevando alegría y alivio a decenas de familias en vísperas de las celebraciones.
Con un acto cargado de simbolismo y empatía, la Peña Oficial «Boca Río Grande» culminó esta semana su primera campaña solidaria bajo una nueva gestión. El destino final de lo recolectado fue el comedor comunitario “Príncipe de Jesús”, institución que asiste diariamente a numerosas familias de la ciudad. Este gesto no solo representa un aporte material concreto, sino que sella el inicio de una etapa marcada por un profundo anclaje en el tejido social local.
La iniciativa, impulsada por la flamante comisión directiva, buscó desde un principio trascender los colores de la camiseta. La respuesta de la comunidad fue contundente y amplia, superando el ámbito de los simpatizantes del club para convertirse en un verdadero movimiento de solidaridad ciudadana. Cajas repletas de alimentos no perecederos y artículos de primera necesidad fueron entregados formalmente, asegurando que muchas mesas familiares puedan vivir unas fiestas con mayor alivio y alegría.
En el momento de la entrega, Daniel Fernández, presidente de la entidad, expresó su profundo agradecimiento. “El trabajo social no es un acto aislado, sino un pilar fundamental de nuestra identidad como peña”, afirmó Fernández, rodeado por los miembros de la nueva directiva. Sus palabras dejaron en claro que este tipo de acciones constituyen el eje de un proyecto institucional que busca retribuir y fortalecer a la comunidad que la contiene.
Más allá del loable impacto social inmediato, desde la peña anticipan que el vínculo con la hinchada pronto tendrá otro capítulo significativo. Fernández adelantó que en los próximos días se revelarán los detalles de un evento convocante dirigido a todos los seguidores boquenses de la provincia, prometiendo así continuar con un ritmo activo que combine el apoyo social con la vida passionaria del club.
De esta manera, la Peña Boca Río Grande demuestra que su corazón late no solo por los éxitos deportivos, sino también por el bienestar de su gente, proyectando una imagen de unidad y responsabilidad que deja una huella perdurable mucho más allá de los resultados en el campo de juego.
