Taipéi condenó las maniobras con fuego real del Ejército chino alrededor de la isla, advirtió que ponen en jaque la estabilidad regional y aseguró que sus fuerzas armadas están plenamente preparadas para responder ante cualquier eventualidad.
Las autoridades de Taiwán expresaron este lunes una enérgica condena a las maniobras militares con fuego real iniciadas por China en áreas circundantes a la isla, al considerar que constituyen una clara estrategia de presión y amedrentamiento que vulnera las normas del derecho internacional. Desde Taipéi advirtieron que estas acciones profundizan la tensión en el Indopacífico y desafían el consenso global en favor de la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán.
En paralelo a la denuncia política, el Ejército taiwanés confirmó la activación de protocolos de respuesta inmediata frente a los ejercicios anunciados por Beijing. Según informó la institución castrense, se estableció un centro especial de monitoreo y coordinación, al tiempo que se dispuso el despliegue de fuerzas consideradas adecuadas para garantizar la defensa del territorio. Las fuerzas armadas isleñas llevaron adelante prácticas de reacción rápida, con el objetivo de mantener un alto nivel de preparación ante posibles escenarios de riesgo.
La portavoz de la Oficina Presidencial, Karen Kuo, cuestionó con dureza la conducta del régimen chino y afirmó que el uso de la intimidación militar como herramienta política representa un desprecio por las reglas que rigen la convivencia internacional. En un comunicado oficial, sostuvo que la preservación de la seguridad en el Estrecho de Taiwán y en el conjunto del Indopacífico es una prioridad compartida por la comunidad internacional, y alertó que las maniobras chinas atentan de manera directa contra ese principio.
Kuo subrayó que los ejercicios con munición real, previstos hasta este martes en distintas zonas alrededor de la isla, afectan de forma grave la seguridad regional y constituyen un desafío abierto al orden jurídico internacional. Frente a este panorama, aseguró que las fuerzas de Taiwán se encuentran en estado de alerta permanente y cuentan con la capacidad necesaria para proteger a la población y resguardar la soberanía del país.
La vocera remarcó además que los organismos de defensa y seguridad nacional realizan un seguimiento constante y anticipado de cada movimiento militar chino, con el fin de responder de manera proporcionada y evitar cualquier escalada innecesaria. En ese sentido, transmitió un mensaje de calma a la ciudadanía y garantizó que el Gobierno adoptó todas las medidas indispensables para asegurar el control del espacio aéreo y marítimo que rodea la isla.
En su evaluación del contexto regional, Kuo señaló que en los últimos meses creció la preocupación internacional por lo que describió como una expansión autoritaria y una intensificación de la presión militar de China en distintas áreas del Indopacífico. Mencionó episodios recientes de hostigamiento en zonas próximas a Japón y Filipinas, así como otras acciones que, a su entender, incrementaron de forma unilateral la tensión y generaron inquietud entre los países vecinos y los socios estratégicos de Taiwán.
Ante este escenario, la portavoz instó a Beijing a actuar con mesura, a abandonar de inmediato las provocaciones y a evitar errores de cálculo que puedan convertir a China en un factor de inestabilidad para la región. Reiteró que Taiwán apuesta por la paz, pero no renunciará a su derecho a defenderse frente a amenazas externas.
Las maniobras chinas comenzaron en un contexto marcado por el fortalecimiento del respaldo militar de Estados Unidos a Taipéi y por el deterioro reciente de los vínculos entre China y Japón, tensados por la cuestión taiwanesa. Desde 1949, Taiwán se administra de manera autónoma, aunque Beijing sostiene que la isla forma parte inalienable de su territorio y no descarta recurrir a la fuerza para concretar la reunificación, una posición que el Gobierno taiwanés rechaza de forma categórica.
