En un mensaje difundido por la televisión estatal, el ayatolá Mojtaba Jamenei sostuvo que Washington ha sufrido un revés humillante en su confrontación con Teherán, horas después de que la prensa norteamericana adelantara el repliegue del navío insignia USS Gerald R. Ford. El líder, que sucedió a su padre Alí fallecido en un operativo enemigo, habría resultado gravemente herido en el rostro y una pierna, aunque conservaría plenamente sus facultades mentales.
El líder supremo de la república islámica, el ayatolá Mojtaba Jamenei, declaró este jueves, a través de una misiva leída en los canales oficiales, que la administración estadounidense ha sido derrotada en la contienda que libra contra Irán, poco después de que medios de los Estados Unidos hicieran público que el portaaviones USS Gerald R. Ford se apresta a abandonar la zona de Medio Oriente.
En su texto, el máximo mandatario religioso y político iraní subrayó que, transcurridos dos meses desde el mayor despliegue castrense y la arremetida por parte de los acosadores globales en la región, así como tras la vergonzosa caída de los designios norteamericanos, se está abriendo un nuevo episodio en las aguas del golfo Pérsico y el estratégico estrecho de Ormuz. Jamenei accedió al puesto tras la muerte de su progenitor, Alí Jamenei, ocurrida el 28 de febrero al comienzo de la operación combinada israelí-estadounidense que desencadenó el conflicto bélico. Desde aquella jornada, el nuevo líder no ha sido observado en público; diversas fuentes aseguran que resultó lesionado en ese ataque. El diario The New York Times, basándose en testimonios de funcionarios iraníes que pidieron resguardar su identidad, informó la semana pasada que el ayatolá sufrió heridas de gravedad en una pierna y en el rostro, aunque –precisaron– mantiene intacta su lucidez mental y se mantiene dinámico y al frente de las decisiones.
El texto de Jamenei también señaló que las instalaciones militares que los Estados Unidos poseen en el golfo Pérsico, y que fueron blanco de represalias iraníes, carecen hoy de la capacidad para garantizar su propia seguridad. Asimismo, elogió lo que calificó como “el nuevo entramado jurídico y la gestión” que Irán ha impuesto en el estrecho de Ormuz. En esa misma línea, la semana pasada un legislador iraní reveló que el país había recibido los primeros réditos económicos provenientes de un tributo aplicado en ese paso marítimo. Desde el estallido de las hostilidades, Teherán solo ha autorizado el tránsito de una cantidad muy exigua de embarcaciones por esa ruta, por donde en épocas de paz circula el 20% del petróleo y del gas natural licuado que se consume en todo el planeta.
En respuesta a las acciones enemigas, Irán ha atacado naves en la zona como medida de retaliación. A esa obstrucción se ha sumado más recientemente el bloqueo naval impuesto por los Estados Unidos sobre los puertos iraníes, con el objetivo de sofocar las ventas externas de crudo de la república islámica. Una estrategia que, según subrayó el presidente iraní Masud Pezeshkian este mismo jueves, está abocada al fracaso.
Escasas horas antes de las declaraciones de Jamenei, la prensa estadounidense había anticipado que el portaaviones USS Gerald R. Ford abandonará Medio Oriente para regresar a su base en territorio norteamericano, después de haber sido una de las tres naves principales empleadas por las fuerzas armadas en el cerco naval contra los puertos de Irán. La gigantesca embarcación, que ha permanecido fuera de los límites de Estados Unidos desde el 10 de junio de 2025 cumpliendo diversas misiones en Europa y finalmente frente a las costas iraníes, volverá en las próximas semanas, según comunicaron medios locales. El buque, uno de una tríada junto con el USS George H.W. Bush y el USS Abraham Lincoln –todos ellos desplegados en la guerra contra Irán–, retornará con sus 4.500 marinos. Su permanencia en el mar durante 309 días constituye una marca sin precedentes para un portaaviones moderno estadounidense, de acuerdo con lo publicado por The Washington Post.
A lo largo de ese prolongado despliegue, la nave ha sufrido diversos contratiempos, entre ellos un incendio en una de sus lavanderías que dejó varios heridos, así como fallos reiterados en los sistemas sanitarios. Paralelamente, el enfrentamiento entre Washington y Teherán se mantiene en un estado de tensión latente, a pesar de la vigencia de un alto el fuego de duración indefinida. Por su parte, voceros del Pentágono han aclarado que el repliegue parcial de activos como el USS Gerald R. Ford no implica una desescalada inminente del conflicto, ya que otros grupos de combate continúan operando en la región.
