El presidente Donald Trump aseguró que fuerzas estadounidenses destruyeron una «gran instalación» vinculada al narcotráfico. Caracas niega cualquier ataque en su territorio, mientras expertos advierten sobre una peligrosa escalada en la región.
PALM BEACH, Florida. En una revelación que marca un giro radical en la presión militar contra el gobierno de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes la ejecución de un ataque contra un objetivo terrestre dentro de Venezuela. El mandatario sostuvo, sin aportar precisiones geográficas ni operativas, que fuerzas estadounidenses destruyeron la semana pasada una importante infraestructura portuaria presuntamente dedicada al narcotráfico.
Las declaraciones fueron realizadas ante la prensa en su residencia de Mar-a-Lago, previo a un encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Trump evitó detallar el organismo ejecutor, la ubicación exacta o las características de la operación, limitándose a afirmar que el blanco, localizado «a lo largo del litoral», fue aniquilado. «Ahora ya no existe», señaló con contundencia, describiendo el hecho como «un golpe muy duro» contra una red de lo que Washington califica como «narcoterrorismo» patrocinado por el Estado venezolano.
Silencio oficial y desmentidas
Hasta el momento, ni la Casa Blanca, el Pentágono ni la Agencia Central de Inteligencia (CIA) han confirmado oficialmente la operación o brindado información verificable que sustente las afirmaciones presidenciales. Esta omisión contrasta con la versión difundida por Trump, quien inicialmente mencionó el ataque durante una entrevista radial el viernes pasado.
Por su parte, el gobierno venezolano mantiene un oficial silencio respecto a un supuesto ataque en su suelo. No obstante, una empresa identificada como Primazol, distribuidora de insumos químicos en el estado Zulia, desmintió categóricamente haber sido objeto de una agresión en la madrugada del 24 de diciembre, desvinculándose de un incendio viralizado en redes sociales que se intentó relacionar con el anuncio estadounidense.
Una campaña que se intensifica
La alusión a un ataque terrestre representa una peligrosa escalada en la campaña militar que la administración Trump inició en septiembre en aguas internacionales. Según cifras citadas por Washington, estas operaciones navales, concentradas en el Caribe y el Pacífico oriental, han resultado en la destrucción de al menos 30 embarcaciones y la muerte de más de un centenar de personas, a quienes Estados Unidos califica de «narcoterroristas».
Este mismo lunes, el Comando Sur informó de un nuevo ataque en el Pacífico que habría causado dos muertes. Esta ofensiva ha sido cuestionada por supuestos daños colaterales, incluyendo una denuncia de una familia colombiana que asegura que un pescador perdió la vida durante uno de estos operativos en septiembre.
Caracas responde con firmeza
Aunque sin referirse directamente al supuesto ataque terrestre, el presidente Nicolás Maduro y altos funcionarios de su gobierno han respondido con firmeza al creciente despliegue militar estadounidense. Durante un acto castrense el domingo, Maduro calificó la estrategia de Washington como una amenaza directa a la soberanía nacional con la intención de «fabricar una nueva guerra eterna» en la región. Aseguró que Venezuela está «más preparada que nunca» para defender su integridad territorial.
Por su lado, el ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, descartó que la presión estadounidense logre afectar la moral del país. «No nos van a amargar ni las navidades ni el Año Nuevo», afirmó, tildando las acciones de los últimos meses como «locura imperial» caracterizada por «acoso, amenazas, ataques, persecuciones, robos, piratería y asesinatos».
Un conflicto con múltiples aristas
La estrategia de Washington se basa en acusar al gobierno de Maduro de encabezar una red de narcotráfico, alegaciones que Caracas niega sistemáticamente, atribuyéndolas a una campaña para derrocarlo y apoderarse de los vastos recursos energéticos venezolanos. Cabe destacar que informes internacionales no consideran a Venezuela como un gran productor de drogas ilícitas, aunque sí la señalan como zona de tránsito en algunas rutas regionales.
La falta de confirmación independiente o de comunicados oficiales por parte de otras naciones sobre el ataque terrestre descrito por Trump deja las declaraciones del presidente estadounidense como la única referencia pública a un evento que, de verificarse, representaría un punto de inflexión de graves consecuencias en la ya tensa relación entre ambos países.
