Sismo en Perú deja seis muertos, decenas de heridos y cientos de damnificados mientras continúan las tareas de rescate

Sismo en Perú deja seis muertos, decenas de heridos y cientos de damnificados mientras continúan las tareas de rescate

El fuerte movimiento telúrico que estremeció la región central de Perú provocó el colapso de viviendas, daños en hospitales e iglesias y obligó a cientos de personas a pasar la noche a la intemperie. Las autoridades mantienen operativos de asistencia y advierten que aún no se descarta la existencia de víctimas atrapadas bajo los escombros.

La región peruana de Junín continúa atravesando horas de profunda conmoción tras el terremoto que sacudió la zona durante la noche del sábado. Mientras las brigadas de rescate y los equipos especializados avanzan con las inspecciones en las localidades más castigadas, el balance oficial se mantiene en seis personas fallecidas, 32 heridas y alrededor de 300 damnificadas, cifras que podrían modificarse debido a que las autoridades todavía no lograron confirmar si existen desaparecidos bajo los restos de las edificaciones que colapsaron.

El movimiento sísmico, que alcanzó una magnitud de 5,1, se produjo a las 21.24, hora local, según informó el Instituto Geofísico del Perú (IGP). El fenómeno tuvo una profundidad de apenas 24 kilómetros, con epicentro en el distrito de Chongos Bajo, perteneciente a la provincia de Chupaca, en la región de Junín, ubicada a unos 300 kilómetros al este de Lima. La escasa profundidad del temblor fue uno de los factores que intensificó la violencia con la que se percibieron las sacudidas en las poblaciones cercanas.

Las consecuencias fueron especialmente severas en Chongos Bajo y en diversos caseríos rurales de los alrededores, donde predominan las construcciones levantadas con adobe y quincha, materiales tradicionales que ofrecen escasa resistencia frente a este tipo de fenómenos naturales. Numerosas viviendas quedaron completamente destruidas, dejando a decenas de familias sin un lugar donde refugiarse y obligándolas a depender de la ayuda humanitaria que comenzó a llegar durante las primeras horas posteriores al desastre.

El jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), el general Luis Vásquez, explicó que la combinación entre la cercanía del epicentro y la fragilidad de muchas edificaciones agravó considerablemente el impacto del sismo. El funcionario confirmó que 48 viviendas quedaron reducidas a escombros, mientras que cientos de personas recibieron asistencia inmediata mediante la entrega de carpas, frazadas y otros elementos de primera necesidad para afrontar las bajas temperaturas que afectan a la región.

Los testimonios de los habitantes reflejan la magnitud del drama vivido durante la noche. Muchos relataron cómo las estructuras comenzaron a ceder en cuestión de segundos, obligándolos a abandonar apresuradamente sus hogares para salvar sus vidas. En varias comunidades, las familias observaron impotentes cómo sus casas se derrumbaban por completo, perdiendo en pocos instantes todas sus pertenencias.

El temor a nuevas réplicas llevó a cientos de vecinos a permanecer al aire libre durante toda la madrugada. Con temperaturas cercanas a los cuatro grados centígrados, plazas, calles y canchas deportivas se transformaron en refugios improvisados donde niños, adultos y ancianos aguardaron la llegada de la asistencia oficial sin animarse a regresar a sus viviendas por miedo a nuevos derrumbes.

La emergencia también alcanzó a la infraestructura pública. Las autoridades confirmaron daños estructurales en el Hospital Regional Materno Infantil El Carmen, donde aparecieron grietas en el sector de terapia intensiva pediátrica, además de afectaciones en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión. Asimismo, una iglesia y un antiguo convento sufrieron desprendimientos parciales que obligaron a restringir el acceso hasta que especialistas determinen el estado de las construcciones.

El sistema eléctrico tampoco escapó a los efectos del terremoto. Miles de usuarios de Huancayo, Chupaca y otras localidades cercanas quedaron temporalmente sin suministro debido a las interrupciones provocadas por el movimiento sísmico. Si bien el servicio comenzó a restablecerse paulatinamente durante las horas posteriores, los equipos técnicos continúan trabajando para normalizar completamente la distribución de energía.

Desde el ámbito científico, el director del Instituto Geofísico del Perú, Hernando Tavera, explicó que el fenómeno fue consecuencia de la reactivación de la falla tectónica Altos del Mantaro, una estructura geológica ubicada en las inmediaciones de Chupaca. El especialista señaló que los movimientos originados en esa falla suelen producir fuertes niveles de sacudimiento debido a la cercanía de importantes centros poblados, lo que incrementa el riesgo de daños materiales y víctimas cuando las construcciones presentan deficiencias estructurales.

Luego del terremoto principal, los equipos del IGP registraron al menos una docena de réplicas, la mayoría de baja intensidad. Aunque estos eventos son considerados normales dentro del proceso de liberación de energía posterior a un sismo de gran magnitud, los expertos recomendaron a la población mantenerse alejada de edificios que presenten grietas o daños visibles hasta que concluyan las evaluaciones técnicas y se garantice que las estructuras son seguras.

Perú permanece expuesto de manera permanente a este tipo de fenómenos debido a su ubicación sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica del planeta donde interactúan varias placas tectónicas. En el país se registran cada año cientos de movimientos de magnitud superior a 4,0, muchos de los cuales son percibidos por la población, aunque solo una pequeña parte genera consecuencias de gran magnitud.

El recuerdo del devastador terremoto de Pisco, ocurrido el 15 de agosto de 2007, vuelve a cobrar fuerza ante esta nueva tragedia. Aquel desastre, de magnitud 7,9, dejó 595 víctimas fatales, miles de heridos y una destrucción masiva, además de provocar un pequeño tsunami sobre la costa de la región de Ica. Desde entonces, el país reforzó sus políticas de prevención y respuesta ante emergencias, aunque episodios como el registrado en Junín vuelven a poner en evidencia la vulnerabilidad de numerosas construcciones tradicionales frente a la fuerza de la naturaleza.

Mientras continúan las tareas de búsqueda y asistencia en las zonas afectadas, las autoridades mantienen el estado de alerta y concentran sus esfuerzos en garantizar refugio, atención médica y ayuda humanitaria para las familias que lo perdieron todo. El objetivo inmediato es atender la emergencia y completar la evaluación de los daños, en un escenario donde todavía persiste la incertidumbre sobre la magnitud definitiva de la tragedia.

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