Tras un ejercicio opaco sin conquistas, el Millonario se mueve en el mercado de pases y define amistosos en Uruguay, mientras avanza el proyecto para techar el Monumental, en un año que comienza con máxima exigencia.
El sentimiento de urgencia se ha instalado en las instalaciones de River Plate. La sombra de un ciclo sin trofeos durante 2025 impulsa una profunda reestructuración dentro del club, que combina una búsqueda activa de refuerzos clave con una meticulosa planificación de la pretemporada, todo bajo la atenta mirada de una dirigencia que promete también novedades sobre la transformación del estadio más emblemático de Argentina.
El camino hacia la temporada 2026 ya está demarcado. Luego de una primera etapa de acondicionamiento físico en la serenidad de San Martín de los Andes, el equipo dirigido por Marcelo Gallardo trasladará su concentración a la costa uruguaya. Allí, según lo previsto por el cuerpo técnico, se medirá en dos compromisos de preparación frente a los históricos Nacional y Peñarol de Uruguay, a disputarse en Maldonado con fechas posteriores al 10 de enero. Estos encuentros no serán simples pruebas amistosas; serán el primer examen tangible para un plantel que debe demostrar un cambio de actitud y juego tras una inversión millonaria que, el año pasado, no logró traducirse en logros concretos.
La necesidad de reconstruir una defensa sólida y competitiva se ha convertido en una prioridad absoluta. En el centro de la zaga, el nombre que resuena con fuerza es el del colombiano Jhohan Romaña. Su impresionante trayectoria en San Lorenzo, donde fue un bastión irremplazable participando en la inmensa mayoría de los encuentros, lo perfila como el líder que River anhela. Su temple, solvencia corporal y autoridad natural para comandar la retaguardia son virtudes que el Millonario extraña desde hace tiempo.
Paralelamente, el flanco izquierdo representa otro rompecabezas por resolver. Las negociaciones iniciales por Román Vega y Julio Soler encontraron obstáculos infranqueables con sus clubes en el exterior. Un intento posterior por el uruguayo Matías Viña, reciente campeón de la Copa Libertadores, tampoco prosperó tras una oferta económica considerada baja por Flamengo. Ante este escenario, la mirada del mercado se ha desplazado con determinación hacia Brasil, concretamente hacia Alexandro Bernabei. El lateral argentino del Inter de Porto Alegre, con un valor de mercado que ronda los seis millones de dólares, emerge como el objetivo principal para solucionar una de las debilidades crónicas del equipo.
Mientras la esfera deportiva se agita, el área institucional prepara un anuncio de gran envergadura. Se espera que para finales de enero la cúpula directiva revele los pormenores y el cronograma de la megobra que convertirá al Estadio Monumental en el primer coliseo techado de Sudamérica, un proyecto faraónico que incluirá la adición de un nuevo anillo de plateas. Esta obra, que promete revolucionar el patrimonio del club, simboliza la ambición de una era que busca dejar atrás la frustración y cimentar un futuro de grandeza, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Para River Plate, el 2026 no es un año más; es la hoja en blanco donde debe escribirse, con urgencia y contundencia, una historia de resurgimiento.
