En una escalada de operaciones militares, fuerzas estadounidenses destruyeron dos embarcaciones sospechosas, dejando cinco fallecidos, en una campaña que combate el tráfico de drogas y presiona al gobierno de Nicolás Maduro.
El Ejército de los Estados Unidos eliminó otras dos presuntas narcolanchas en aguas cercanas a Suramérica, en una intervención que culminó con el deceso de cinco individuos. Así lo confirmó el Comando Sur mediante un anuncio publicado este miércoles en la plataforma digital X, donde precisó que la acción se enmarca dentro de una ofensiva continua contra redes ilícitas en la zona.
Esta reciente incursión representa el segundo enfrentamiento en un lapso de cuarenta y ocho horas, reflejando una intensificación de la campaña militar estadounidense destinada a frenar el narcotráfico en regiones marítimas aledañas a Colombia y Venezuela. Paralelamente, la estrategia busca ejercer mayor presión sobre el liderazgo venezolano encabezado por Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de sostener vínculos con organizaciones criminales.
Según el comunicado oficial, las embarcaciones atacadas estaban vinculadas a “grupos terroristas designados” y transitaban por rutas habituales del tráfico ilegal de estupefacientes. La inteligencia norteamericana había verificado su participación en actividades ilícitas antes de proceder con la intervención. “Un total de cinco narcoterroristas perdieron la vida durante estas acciones: tres en la primera lancha y dos en la segunda”, detalló el Comando Sur, acompañando la información con un video de veintiún segundos que muestra el momento del bombardeo.
El informe se difundió pocas horas después de que la misma entidad militar revelara la destrucción de tres barcos similares el día anterior, episodio que resultó en al menos dos víctimas mortales. En ninguno de los casos se especificó la ubicación exacta de los ataques, aunque se presume que tuvieron lugar en el sur del Caribe o el Pacífico oriental, regiones donde las fuerzas estadounidenses han neutralizado cerca de cuarenta lanchas sospechosas y causado aproximadamente ciento diez muertes desde septiembre del año pasado.
Desde el verano boreal, el Pentágono ha desplegado un contingente militar en el Caribe meridional sin precedentes en décadas, justificando su presencia como parte de un esfuerzo por desmantelar estructuras criminales y promover la salida del poder de Maduro y sus allegados, a quienes se señala como responsables de dirigir un “narcoestado”.
De forma simultánea, la administración del presidente Donald Trump ha denunciado en semanas recientes la usurpación de instalaciones y activos de empresas petroleras estadounidenses en Venezuela por parte del chavismo. Según fuentes oficiales, Estados Unidos ha iniciado la confiscación de buques tanque que transportan crudo venezolano, medida ya ejecutada en dos oportunidades.
El mandatario norteamericano defiende estas operaciones como necesarias para interrumpir el flujo de drogas hacia su territorio y sostiene que su país se halla inmerso en un “conflicto armado” contra cárteles narcotraficantes. Además de los ataques a embarcaciones menores, Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en la zona como parte de una estrategia integral de coerción contra el gobierno venezolano.
En un giro significativo, la CIA habría estado involucrada en un ataque con drones la semana pasada en una zona portuaria presuntamente utilizada por traficantes venezolanos, según revelaron dos fuentes bajo condición de anonimato debido al carácter confidencial de la operación. Este evento marca la primera incursión directa conocida en territorio venezolano desde el inicio de la campaña de septiembre, subrayando la dimensión multifacética de la ofensiva estadounidense en la región.
La escalada de acciones militares y diplomáticas evidencia una fase crítica en la política exterior de Washington hacia Venezuela, combinando la lucha antidrogas con una presión abierta contra el régimen de Caracas, en un contexto de tensiones geopolíticas y acusaciones mutuas que continúan definiendo el escenario suramericano.
