Tras la polémica salida de Holan, el nuevo entrenador canaya inicia su gestión con decisiones drásticas, descartando a siete jugadores y mientras la dirigencia busca reforzar el plantel con nombres de peso para aspirar a más que un título local.
La historia de Rosario Central dio un giro abrupto este miércoles, marcando el comienzo de una nueva y ambiciosa etapa. Con la convicción de que el equipo necesita un salto cualitativo, la Comisión Directiva concretó su gran apuesta para la temporada: destituyó a Ariel Holan, el técnico que alzó la polémica Copa de la Liga el año pasado, y puso su destino en manos de Jorge Almirón, quien asumió formalmente esta mañana en el predio de Arroyo Seco.
La llegada de Almirón no es un simple cambio en el banquillo. Representa una declaración de intenciones del presidente Gonzalo Belloso, quien, insatisfecho pese al título obtenido, considera que el equipo debe mostrar un rendimiento más competitivo en los momentos decisivos. La frustración por no haber podido luchar por la corona en ningunoó de los torneos del año pasado, a pesar de culminar como el mejor en la tabla anual, impulsó esta drástica renovación.
El nuevo estratega no perdió tiempo y, incluso antes de su presentación oficial ante el plantel, delineó con claridad el proyecto. En un movimiento que demarca autoridad, comunicó la exclusión de siete futbolistas que no serán tenidos en cuenta: el arquero Axel Werner, Kevin Silva, Ulises Ciccioli, Mauricio Martínez, Francesco Lo Celso, Tobías Cervera y Luciano Ferreyra. La baja más resonante es la del guardameta Werner, una decisión que va en sintonía con las gestiones avanzadas que la dirigencia mantiene para repatriar a Jeremías Ledesma, arquero suplente de River Plate, quien llegaría para competir por la titularidad con Jorge Broun.
En medio de este rediseño, el club confirmó la continuidad de pilares como el defensor Carlos Quintana y el propio Broun, quienes renovaron sus contratos por un año. También se aseguró la compra del pase del paraguayo Enzo Giménez, quien extenderá su vínculo por dos temporadas más. Sin embargo, el capítulo de las despedidas tuvo un nombre destacado: Ignacio Malcorra, quien no alcanzó un acuerdo económico para renovar y se desvincula del club.
La mira de Almirón y la dirigencia está puesta ahora en el mercado de pases, con el objetivo de incorporar piezas de alto calibre. Los nombres que dominan la agenda son los de Franco Cervi, mediocampista que queda libre del Celta de Vigo y negocia su retorno a Arroyito, y Gastón Ávila, defensor que intenta forzar su cesión desde el Ajax de Ámsterdam. Pero el desafío mayor reside en otro flanco: el volante chileno Vicente Pizarro, de Colo Colo. El jugador, de 23 años y el más cotizado de su club, no será cedido a préstamo, por lo que Central deberá desembolsar una suma importante para lograr su contratación, un escollo financiero no menor.
Con un plantel en reconstrucción, Almirón, cuyo último trabajo fue en Chile y cuyo prestigio en Argentina se asienta en el título obtenido con Lanús en 2016, enfrenta el enorme reto de moldear un equipo a su imagen. La pretensión es clara: que el campeón vigente deje de ser un equipo de rendimiento irregular y se convierta en un competidor imbatible en la lucha por los trofeos más codiciados. El camino, que comienza hoy en Arroyo Seco, promete ser intenso y lleno de expectativas.
