El joven piloto argentino protagonizará este domingo una exhibición histórica sobre la avenida del Libertador, combinando velocidad, tributo a Fangio y una fiesta cultural en dos plazas emblemáticas, en una jornida que promete multitudes y operativos especiales.
La Ciudad de Buenos Aires se sacude el letargo automovilístico este fin de semana con un acontecimiento sin precedentes en la geografía urbana local. El piloto francoargentino Franco Colapinto será el encargado de quebrar una ausencia de casi década y media al volante de un monoplaza de la máxima categoría del automovilismo mundial, en una demostración que transformará el tradicional barrio de Palermo en un improvisado circuito a cielo abierto. La cita, fijada para el domingo, marca el retorno de la Fórmula 1 al asfalto porteño luego de catorce años, con una propuesta que no se limitará a la velocidad, sino que abrazará también la música, la historia y el contacto directo con los espectadores.
El escenario elegido para esta gesta deportiva será la avenida del Libertador, en el tramo comprendido entre Bullrich y Casares, aunque el recorrido diseñado por los organizadores también absorberá fragmentos de la avenida Sarmiento. Sobre ese trazado, Colapinto se convertirá en el primer argentino en comandar una máquina de Fórmula 1 por las calles de la capital, un hecho que los impulsores del evento definen como un puente entre la elite del automovilismo y el público cotidiano. La jornada comenzará temprano: la apertura de los sectores habilitados para la concurrencia está programada para las 8.30, momento desde el cual los asistentes podrán apostarse en puntos estratégicos para captar cada instante del espectáculo. Los epicentros del encuentro ciudadano serán la plaza Seeber y la plaza Sicilia, ambos espacios acondicionados con escenarios y pantallas de gran formato.
A partir de las 11, la música y la cultura tomarán la delantera en esos dos pulmones verdes. Una programación diversa desplegará sesiones de disc jockeys, diálogos con los espectadores y la participación estelar de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad, una apuesta que ensancha los límites del evento más allá del puro rugir de los motores. Sin embargo, las autoridades han sido taxativas respecto a las normas de convivencia: no se tolerará el acampe en las plazas ni en sus inmediaciones, y la venta ambulante quedará totalmente prohibida en toda la zona de influencia, una medida destinada a ordenar la circulación ante la multitud que se espera.
El corazón mecánico de la jornada latirá en cuatro momentos precisos. La primera salida de Colapinto está anunciada para las 12.45, cuando el piloto tome los mandos de un Lotus E20 del año 2012, equipado con un motor Renault V8 y engalanado con los colores del equipo BWT Alpine Formula One Team. Pero la emoción alcanzará una cota simbólica máxima a las 14.30, instante en que el argentino se deslice en la réplica de la legendaria Flecha de Plata, el modelo inmortalizado por el quíntuple campeón mundial Juan Manuel Fangio. Ese giro, por su carga histórica y emotiva, promete erizarse como uno de los clímax de la tarde.
La tercera intervención sobre el circuito ocurrirá a las 15.15, con un nuevo retorno al Lotus que supondrá el último giro del monoplaza contemporáneo sobre el asfalto porteño. El cierre de la actividad en pista llegará a las 15.55, pero no a bordo de una máquina de competición: Colapinto realizará entonces una recorrida plácida y cercana al público, conduciendo un autobús descapotable que le permitirá saludar directamente a las miles de personas apostadas a lo largo del recorrido.
Para que ningún detalle quede fuera del alcance de los asistentes, una red de pantallas gigantes se desplegará en diversos cruces del trazado y sus alrededores. Los puntos de proyección incluirán las intersecciones de Libertador y Casares, Libertador y Cavia, Figueroa Alcorta y Sarmiento, Figueroa Alcorta y Salguero, Sarmiento y Colombia, Bullrich y Cerviño, además de Figueroa Alcorta y Dorrego. De esta manera, quienes no consigan un lugar privilegiado junto al cordón del circuito podrán igualmente seguir en tiempo real cada acelerada, cada curva y cada gesto del piloto argentino que, por un día, convertirá a Palermo en el escenario más veloz de la ciudad.
