La heredera del Diez señala a los custodios de su salud: “Convencieron a la familia para evitar una internación clínica”

La heredera del Diez señala a los custodios de su salud: “Convencieron a la familia para evitar una internación clínica”

Durante su testimonio en el debate oral por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, Gianinna Maradona responsabilizó de manera directa al neurocirujano Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov por el deterioro terminal de su padre, al tiempo que describió un cuadro de desconexión cognitiva que se habría agravado en sus últimos meses de vida.

En una jornada signada por la tensión y el recuerdo punzante, la voz de la sangre volvió a sacudir los cimientos del juicio que investiga las circunstancias del deceso del más grande futbolista de todos los tiempos. Gianinna Maradona, hija del exastro, prestó declaración este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, y en su relato no solo describió el calvario silencioso que atravesaba su progenitor, sino que apuntó con firmeza contra los profesionales que, según su óptica, terminaron inclinando la balanza hacia un desenlace evitable. Su testimonio agregó una capa de densidad dramática a un expediente que ya acumula sombras y negligencia: la causa por homicidio simple con dolo eventual contra los ocho integrantes del equipo médico que asistió a Maradona durante su internación domiciliaria en el barrio cerrado de San Andrés.

La declarante, de temperamento contenido pero mirada encendida, señaló como artífices de una decisión fatal al neurocirujano Leopoldo Luciano Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov, ambos imputados junto al enfermero Ricardo Omar Almirón, el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna, el psicólogo Carlos Ángel Díaz, la coordinadora Nancy Edith Forlini y el coordinador de la prepaga Mariano Ariel Perroni. Gianinna sostuvo que Luque y Cosachov fueron quienes persuadieron al entorno familiar para que aceptaran una internación en el hogar en lugar de derivar al Diez a una institución hospitalaria convencional, un convencimiento que, a la luz de los hechos posteriores, resultaría letal.

Lejos de describir una declinación repentina, la hija del ex capitán de la selección argentina pintó un cuadro de deterioro progresivo e innegable. “Mi papá estaba perdido en el tiempo y en el espacio, no sabía dónde estaba. Mi papá no estaba bien para nada, ya no me podían seguir diciendo que sí”, enfatizó ante los magistrados, con la voz entrecortada pero sin perder el rumbo narrativo. Para ilustrar la magnitud de la confusión cognitiva que afectaba a Maradona, Gianinna rememoró una escena ocurrida el día de su sexagésimo cumpleaños, el 30 de octubre de 2020, apenas un mes antes de su muerte. Su hijo Benjamín Agüero, fruto de su relación con el Kun Agüero, le mostró a su abuelo una camiseta que contenía los rostros del propio Maradona y del exfutbolista Claudio Paul Caniggia. La respuesta del Diez fue un baldazo de realidad para toda la familia: no logró reconocerse en la imagen estampada sobre la tela.

“Ese día se dejó en evidencia que algo andaba terriblemente mal”, remarcó la testigo, aludiendo a que los festejos no pudieron ocultar la fragilidad mental de un hombre que en otro tiempo había sido dueño de una conciencia lúcida y afilada. La declaración de Gianinna se suma así a otras voces familiares que ya habían manifestado su descontento con el manejo de la salud del ídolo popular, pero adquiere una relevancia particular por provenir de una de las hijas más cercanas a su padre en los últimos años.

En su exposición, la joven Maradona insistió en que la responsabilidad última por la falta de una internación clínica adecuada recaía en aquellos galenos que, desde su posición de autoridad médica, lograron imponer un criterio ambulatorio que después se revelaría catastrófico. El juicio, que transcurre con la atención mundial puesta sobre cada detalle, continúa recibiendo testimonios que intentan desentrañar si la muerte del astro ocurrida el 25 de noviembre de 2020 pudo ser evitada mediante una praxis sanitaria distinta. Mientras tanto, la imagen de un Maradona desorientado, que ya ni siquiera se reconocía en su propio rostro, quedó grabada como una de las estampas más desgarradoras de esta saga judicial.

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