La sospechosa, de 33 años, fue aprehendida en José C. Paz tras una investigación de la División Homicidios. El hallazgo del cuerpo de Daniel Osorio Peñaloza, CEO de Gentech, conmocionó al ámbito político y empresarial, mientras el presidente de la Cámara de Diputados salió a cruzar versiones sobre su presencia en el escenario del deceso.
En un giro que estremece los círculos del poder y los negocios, efectivos de la Policía de la Ciudad concretaron en las últimas horas la aprehensión de una mujer de 33 años, señalada como la presunta ejecutora material del asesinato del empresario venezolano Daniel Antonio Osorio Peñaloza, máximo responsable de la firma Gentech y socio fundador de Martín Menem, actual titular de la Cámara de Diputados de la Nación. El operativo, llevado a cabo por agentes de la División Homicidios, tuvo lugar en el cruce de las calles Serrano y Solís, dentro del partido bonaerense de José C. Paz, donde la sospechosa, identificada con las iniciales A. S. O., fue interceptada sin que mediara resistencia.
El macabro episodio había sido destapado el lunes precedente, cuando el cadáver del directivo de 46 años apareció sin vida en su residencia particular, ubicada sobre la avenida Díaz Vélez, en el tradicional barrio porteño de Almagro. De acuerdo con los primeros lineamientos de la pesquisa, que ahora toma un cariz más definido, la detenida habría administrado sustancias somníferas en la ingesta de la víctima con el propósito de mermar sus reflejos y su consciencia, para luego apoderarse de dinero en efectivo y pertenencias de alto valor. La hipótesis cobra fuerza a la espera de los resultados toxicológicos, mientras la justicia se prepara para tomarle declaración indagatoria a la aprehendida en las próximas jornadas, ante la jueza nacional en lo criminal y correccional Paula González, magistrada que tiene a su cargo el expediente.
Los detalles de una desaparición que encendió todas las alarmas
Daniel Osorio Peñaloza, contador de profesión y hombre de confianza dentro de la estructura de Gen Tech Argentina SA —la compañía dedicada a la comercialización de suplementos dietarios que tiene entre sus fundadores a la familia Menem— había perdido todo contacto con su entorno desde el sábado 6 de junio. La inquietud creció entre sus colaboradores y allegados al notar que no respondía mensajes ni atendía llamadas, una actitud que contrastaba con su habitual diligencia. Fue el propio Martín Menem quien, al no poder comunicarse con su socio, decidió solicitar a una persona de su confianza que se trasladara hasta el domicilio del ejecutivo para verificar su estado.
El descubrimiento fue devastador: el cuerpo inerte de Osorio Peñaloza yacía en el interior del departamento, y la noticia se propagó con rapidez en los pasillos de la política y el comercio. Trascendió en un principio que, cuando los uniformados arribaron al inmueble, ya se hallaban presentes el presidente de la Cámara de Diputados y el otro integrante de la sociedad empresarial. Sin embargo, esa versión fue rápidamente controvertida por el propio legislador, quien recurrió a sus redes sociales para plantear una cronología diferente. En su publicación, Menem sostuvo: “Quiero aclarar que tomé conocimiento de lo ocurrido a través de una llamada telefónica en la que se me informó que Daniel habría sido hallado sin signos vitales. Me dirigí inmediatamente al lugar y, al momento de mi llegada, ya se encontraban interviniendo el SAME y efectivos de la Policía de la Ciudad”.
El funcionario agregó que permaneció en el sitio mientras se desarrollaban las tareas de los profesionales y autoridades, y enfatizó que su presencia “respondió exclusivamente a la preocupación lógica que genera una noticia tan dolorosa”. Con estas declaraciones, Menem buscó despejar cualquier especulación sobre un eventual involucramiento o conocimiento previo del deceso, en un intento por acotar el impacto político de un caso que, por sus aristas, mantiene en vilo a la opinión pública.
El perfil del empresario fallecido y sus vínculos con el escándalo de la Andis
Más allá de su rol como CEO de Gentech, Osorio Peñaloza había construido una trayectoria que combinaba los negocios lícitos con sombras provenientes de su pasado. Si bien su formación era la de contador, supo desempeñar funciones de alta responsabilidad en la firma de productos nutricionales y, además, se desempeñó como socio de una droguería que quedó en el ojo de la tormenta tras el escándalo de coimas que involucró a la extinta Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Ese antecedente, aunque no vinculado directamente a su muerte, añade un matiz de complejidad a la investigación, que ahora deberá discernir si el móvil del crimen fue exclusivamente el robo o si existen aristas oscuras que aún no han sido develadas.
El vínculo societario con Menem no se limitaba a Gentech, ya que ambos integraban también Insulow SRL, otra empresa dedicada a la comercialización de suplementos nutricionales y productos dietarios. Esta doble conexión comercial ubica al legislador en una posición incómoda, aunque hasta el momento no existen indicios que lo señalen como partícipe del hecho, más allá de su condición de socio y amigo del occiso.
La investigación judicial y los pasos a seguir
La causa, que tramita ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 22, a cargo del fiscal Eduardo Cubría, fue iniciada bajo la carátula de “muerte dudosa”, un recurso procesal que se activa de manera automática cuando las circunstancias del deceso no resultan claras a simple vista. Esta figura permite a los peritos realizar las autopsias y análisis complementarios necesarios para establecer con certeza la mecánica del hecho. Con la detención de la mujer en José C. Paz, el expediente da un salto cualitativo, ya que ahora se cuenta con una sospechosa que deberá enfrentar el interrogatorio de la jueza González.
Se espera que en las próximas horas la imputada sea trasladada a los tribunales porteños para prestar declaración, en un proceso que promete revelar nuevos detalles sobre la planificación del ilícito y el grado de participación que tuvo en el fallecimiento del empresario. La hipótesis del somnífero como herramienta para someter a la víctima y luego despojarla de sus bienes será puesta a prueba con los testimonios y las evidencias recolectadas en el departamento de Almagro, mientras los investigadores intentan reconstruir los pasos de la mujer desde el momento del crimen hasta su captura.
El caso, que entrelaza el mundo empresarial, la política y el delito común, mantiene en vilo a la sociedad, a la espera de que la justicia arroje luz sobre un episodio que, por sus protagonistas y sus circunstancias, parece destinado a ocupar titulares durante muchas jornadas más.
