El siniestro se desató en la tarde de este viernes en una casa del barrio porteño. Pese al rápido accionar de los bomberos, el ígneo flagelo causó la muerte de una adulta y lesiones en una menor de 17 años, quien fue derivada de urgencia a un nosocomio. La justicia ordenó una investigación pericial para desentrañar los motivos que desencadenaron la conflagración.
En el transcurso de la jornada vespertina de este viernes, la tranquilidad de una modesta zona residencial del barrio porteño se vio abruptamente quebrantada por un siniestro de magnitudes trágicas. Una vivienda particular, ubicada en la numeración 1300 del Pasaje Rivarola, se convirtió en el epicentro de un voraz incendio que, tras ser controlado con esfuerzo por los cuerpos de rescate, dejó un saldo fatal y una adolescente con lesiones de consideración. El suceso conmocionó a los vecinos de la cuadra, quienes fueron testigos del drama que se desarrollaba entre las llamas y el humo espeso que emergía de la morada.
Los primeros minutos posteriores al estallido de las llamas fueron de una angustia desesperante para los habitantes del entorno. Fue la propia comunidad la que, al percatarse de la intensidad del humo y las lenguas de fuego que devoraban la estructura, no dudó en alertar a las fuerzas de seguridad. En respuesta a ese llamado de auxilio, efectivos pertenecientes a la comisaría Primera se hicieron presentes en el sitio en un tiempo récord, mientras que los especialistas del Cuartel de Bomberos desplegaron todo su equipamiento y pericia para lidiar con un adversario tan implacable como el fuego. Durante largos y tensos momentos, los bomberos libraron una batalla titánica para reducir la temperatura del infierno y evitar que las llamas se propagaran a las propiedades linderas, trabajando con mangueras y herramientas de rescate en medio de un escenario de caos y desolación.
La extinción total de las llamas, un proceso que demandó una labor mancomunada y agotadora, trajo consigo la lúgubre confirmación que todos temían. En el interior de la residencia ya carbonizada, los socorristas hallaron el cuerpo sin vida de una mujer que aún no ha sido identificada oficialmente, pero que se sabe era una adulta mayor de edad. La noticia de su deceso golpeó con crudeza a los allegados y a los vecinos, que observaban atónitos desde detrás del perímetro de seguridad acordonado por la policía. Pero la tragedia no se detuvo allí, ya que en el mismo operativo de auxilio se encontró a una joven de apenas 17 años que había logrado sobrevivir al embate del fuego, aunque con serias afecciones en su piel.
La adolescente, cuya identidad también se reserva por cuestiones de privacidad, presentaba quemaduras en diversas partes de su anatomía, producto de la exposición directa a las altas temperaturas y al ígneo entorno. De inmediato, los paramédicos que acudieron al llamado le brindaron los primeros auxilios en el mismo lugar del accidente, estabilizando sus signos vitales y cubriendo sus heridas para evitar complicaciones mayores. Posteriormente, fue trasladada con suma urgencia en una ambulancia del Servicio de Atención Médica de Emergencia (SAME) hacia un centro asistencial de alta complejidad, donde un equipo de traumatólogos y quemólogos se encuentra abocado a su recuperación y a evaluar el pronóstico de sus lesiones. Hasta el cierre de esta edición, no se habían difundido partes médicos oficiales sobre su evolución, pero se teme que sus quemaduras revistan gravedad.
Ante la magnitud de lo ocurrido, la Justicia actuó con celeridad. El Juzgado de Instrucción en turno tomó intervención inmediata y dispuso el inicio de un expediente de rigor para esclarecer los pormenores que rodearon el fatal episodio. Los peritos de la Policía Científica ya han sido comisionados para ingresar al inmueble siniestrado y recolectar indicios, rastros de acelerantes o fallas eléctricas que puedan dar luz sobre el origen del incendio. La pesquisa judicial también apunta a determinar si el fuego se debió a una negligencia doméstica, un cortocircuito fortuito o, en el peor de los escenarios, la intervención dolosa de algún tercero. Por el momento, las averiguaciones se mantienen bajo secreto sumarial, aunque los investigadores no descartan ninguna hipótesis en la búsqueda de la verdad.
En tanto, las fuentes oficiales se han mostrado parcas en información, limitándose a confirmar los datos básicos del suceso sin proporcionar precisiones sobre la identidad de la occisa ni el estado de salud actual de la menor lesionada. Esta hermetismo ha generado cierta inquietud entre los residentes de la zona, que exigen respuestas y reclaman mayores controles para prevenir futuras desgracias de esta naturaleza. Mientras tanto, el Pasaje Rivarola amaneció este sábado con un clima de luto y pesadumbre, con vecinos que aún no salen del asombro por la violencia con que el fuego segó una vida y marcó a fuego el futuro de una joven. El caso continuará su curso en los estrados judiciales y en las dependencias policiales, a la espera de que los dictámenes periciales arrojen luz sobre los motivos que convirtieron una tarde común en una escena de dolor y muerte.
