La balanza comercial con el principal socio del Mercosur registra un déficit superior a los cinco mil millones de dólares durante 2025, un retroceso que golpea la actividad productiva local en medio de una mayor apertura económica y del avance de importaciones chinas.
El vínculo comercial con Brasil exhibe un deterioro marcado durante el pasado año, con un saldo negativo que alcanzó los 5.224 millones de dólares y que representa una contracción del 19,6% en comparación con los registros del ejercicio anterior. Este desequilibrio, que mantiene en estado de alerta a los sectores industriales argentinos, fue difundido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, la cual advierte sobre el persistente desajuste en el intercambio con el mayor aliado comercial dentro del bloque del Mercosur.
Según el análisis técnico, el mes de diciembre reflejó una caída interanual del 14,1% en las ventas argentinas hacia el mercado brasileño, marcando así el sexto retroceso consecutivo en los envíos. Esta tendencia negativa se explica, en gran medida, por el creciente ingreso de productos importados desde China, cuyos precios competitivos resultan atractivos tanto para Argentina como para Brasil. A este fenómeno se suma la progresiva apertura económica local, que ha facilitado el acceso de mercancías asiáticas y ha complicado aún más el panorama para la manufactura nacional, la cual enfrenta márgenes de acción cada vez más limitados.
Frente a este escenario, el informe destaca que diciembre arrojó un saldo intermensual levemente positivo, de apenas 26 millones de dólares, lo que permitió interrumpir una racha de 17 meses consecutivos de resultados desfavorables. No obstante, este repunte coyuntural resultó insuficiente para revertir el déficit acumulado a lo largo de todo el año. La situación refleja una dinámica preocupante para la industria argentina, que observa cómo su participación en el intercambio con Brasil se ve erosionada por factores externos y por una estructura comercial que hoy muestra claras asimetrías.
Las proyecciones para los próximos meses anticipan un panorama complejo, en el que la recomposición de los flujos comerciales dependerá, en buena medida, de la capacidad local para competir en un mercado regional cada vez más influenciado por la oferta china y de las políticas que se implementen para sostener la actividad productiva en el país.
