Mediante una combinación de depósitos fiscales en dólares y una operación de crédito con bancos extranjeros, la administración de Milei aseguró los recursos para cubrir compromisos por más de USD 4.200 millones que vencen este viernes, evitando así una presión inmediata sobre las reservas netas del BCRA.
En las horas previas al vencimiento de compromisos de deuda externa por un monto superior a los cuatro mil doscientos millones de dólares, el equipo económico del presidente Javier Milei definió la estructura de pago que permitirá honrar dichas obligaciones. Según confirmaron fuentes oficiales del Ministerio de Economía, el Tesoro Nacional hará frente a los pagos utilizando una parte de los depósitos en moneda extranjera que ya mantiene en el Banco Central de la República Argentina, complementando el resto con una compra directa de dólares al propio organismo monetario.
La operatoria se compone de dos elementos centrales. Por un lado, se emplearán aproximadamente dos mil trescientos millones de dólares correspondientes a los fondos que la administración pública tiene depositados en el BCRA. Por el otro, se completará el monto requerido mediante la adquisición de divisas al Banco Central, las cuales provienen de una reciente línea de crédito obtenida en el mercado financiero internacional.
Dicho financiamiento externo fue concretado días atrás por la entidad que preside Santiago Bausili. Se trata de un préstamo del tipo repo o acuerdo de recompra, por un total de tres mil millones de dólares, otorgado por un consorcio de seis bancos internacionales a un plazo de un año. La tasa de interés pactada se sitúa en el 7,4% anual. Este instrumento implica que el BCRA entregó como garantía títulos públicos —específicamente los Bonares 2035 y 2038 bajo legislación local— a cambio de los dólares, con la obligación de recomprarlos en el futuro a un precio predeterminado.
Los depósitos fiscales en dólares que serán utilizados, cuyo último dato oficial disponible al 6 de enero rondaba los dos mil doscientos diez millones, están integrados por recursos provenientes de operaciones especiales como ventas de bonos y el cobro por la concesión de centrales hidroeléctricas. En cuanto a los fondos en pesos, el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, cuenta con un saldo líquido suficiente para realizar la compra de divisas al Central sin comprometer otras necesidades financieras.
La estrategia diseñada permite reunir en conjunto cerca de cuatro mil trescientos millones de dólares, superando levemente el total adeudado. Los vencimientos del 9 de enero se dividen en títulos bajo legislación extranjera —conocidos como Globales— por dos mil quinientos sesenta y siete millones, y en bonos regulados por la ley argentina —Bonares— por mil seiscientos cuarenta y nueve millones. Cada categoría exige un procedimiento de pago diferenciado, siendo necesario para los primeros disponer de las divisas con al menos un día hábil de anticipación.
Un aspecto que mitiga el impacto sobre las reservas es que se estima que alrededor de quinientos millones de dólares de la deuda que vence se encuentran en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. Esta porción, al ser una obligación intraestatal, no demanda una salida efectiva de divisas. De este modo, el gobierno logró articular una solución financiera que le permite sortear un pago crítico en el corto plazo, combinando recursos de disponibilidad inmediata con un endeudamiento nuevo de carácter puente.
