El índice de precios cerró diciembre con un aumento del 2,8%, encadenando siete meses consecutivos sin retrocesos. La cifra anual vuelve a cuestionar la efectividad del programa económico oficial, mientras el Gobierno intenta sostener el discurso del control gradual.
La inflación volvió a mostrar signos de persistencia en el cierre del año pasado. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), durante diciembre los precios al consumidor aumentaron un 2,8%, lo que elevó la variación interanual al 31,5%. Este resultado consolida una preocupante racha alcista que ya cumple siete meses sin interrupciones, poniendo en tela de juicio la capacidad del actual esquema económico para dominar la curva ascendente que se mantiene desde mediados de 2025.
En el detalle del último mes, el rubro Transporte lideró los incrementos con una suba del 4%, seguido por los costos asociados a Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registraron un alza del 3,4%. No obstante, el segmento de Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el de mayor incidencia en la variación mensual a nivel regional, ejerciendo una presión directa sobre el bolsillo de los consumidores.
En el extremo opuesto, las divisiones de Prendas de vestir y calzado, con un aumento del 1,1%, y Educación, que apenas subió un 0,4%, marcaron las menores variaciones del período. Al analizar por categorías, los Precios Regulados fueron los que más contribuyeron al incremento general, con un avance del 3,3%, por delante del IPC núcleo, que trepó un 3%, y los productos Estacionales, que lo hicieron en un 0,6%.
Este dato representa un duro golpe para el equipo económico y refuerza las dudas sobre el discurso oficial en materia de estabilización. Desde abril pasado, el índice no ha registrado una sola disminución mensual, alejando cada vez más la posibilidad de alcanzar la meta de una inflación mensual cercana al 1%, un horizonte que hoy parece inalcanzable.
La respuesta oficial
Minutos después de la publicación del Indec, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a defender los números a través de la red social X. Pese a la aceleración respecto a noviembre, el funcionario celebró que el 2025 haya cerrado con “la inflación más baja de los últimos 8 años, tanto en su medición a nivel general, como núcleo”. Calificó el resultado como “un logro extraordinario”, argumentando que se obtuvo en un contexto complejo de reacomodamiento de precios relativos, implementación de una flotación cambiaria y una fuerte contracción en la demanda de dinero, derivada de lo que describió como “un feroz ataque político” que llevó a una “dolarización cercana al 50% del M2”.
Caputo reafirmó que el programa de estabilización, basado en el superávit fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero y la capitalización del Banco Central, seguirá siendo la piedra angular para profundizar la desinflación. “Es cada vez más evidente que este es el único camino viable para erradicar definitivamente la inflación y hacer grande a Argentina otra vez”, concluyó el titular de la cartera económica, en un intento por contener las crecientes críticas y proyectar certidumbre ante un escenario que, según los datos, se mantiene esquivo.
