Una Diplomacia en Retroceso: Argentina al Borde de una Masiva Retirada de Organismos Internacionales

Una Diplomacia en Retroceso: Argentina al Borde de una Masiva Retirada de Organismos Internacionales

Documentos confidenciales revelan que el gobierno de Javier Milei prepara su salida de decenas de foros multilaterales, alineándose con la política exterior de Donald Trump. La decisión, que contradice la propia candidatura argentina a la Secretaría General de la ONU, genera estupor en el cuerpo diplomático y pone en riesgo créditos por miles de millones de dólares.

Una Política Exterior en Espejo

Un expediente interno de la Cancillería y un insólito cable secreto, al que tuvo acceso este diario, develan la trastienda de una decisión de alcance histórico que está a punto de ser rubricada. La Argentina abandonaría entre 45 y 55 organismos internacionales, incluyendo agencias directamente vinculadas a las Naciones Unidas y otras plataformas multilaterales. El fundamento central, plasmado en el documento firmado por dos secretarios de Estado del Palacio San Martín, es una alianza estratégica con Estados Unidos que llevaría a replicar la política exterior del presidente Donald Trump, quien ya anunció la retirada de su país de 66 convenciones y foros.

La justificación ha provocado incredulidad y severas críticas en el seno del servicio exterior. Un exembajador de larga trayectoria, consultado por este medio, calificó la medida con una analogía contundente: “Es como si un profesor de natación ordenara vaciar la pileta”. Para la diplomacia de carrera, estos organismos constituyen pilares fundamentales de la proyección internacional de cualquier país, no meros gastos prescindibles.

La Contradicción y la Instrucción para Ocultarla

La decisión genera una contradicción insalvable que la Cancillería ya intenta administrar. Mientras el gobierno impulsa con fuerza la candidatura del argentino Rafael Grossi para convertirse en el próximo Secretario General de la ONU, simultáneamente planea retirarse de numerosas agencias del mismo sistema que aspira a liderar. Ante este evidente contrasentido, el canciller Pablo Quirno firmó el cable secreto 1024/25, dirigido a todos los embajadores argentinos.

La instrucción es precisa: si alguna contraparte cuestiona la coherencia entre ambas posturas, los representantes nacionales deberán argumentar que “la Argentina mantiene un compromiso histórico, firme y sostenido con el multilateralismo”. La orden equivale a enmascarar la realidad, dado que el gobierno de Milei ha adoptado abiertamente una postura unilateralista y de alineación automática con Washington, alejándose del espíritu de cooperación multilateral que tradicionalmente caracterizó a la política exterior argentina.

El Precio del Portazo y los Organismos en la Mira

La retirada no sería idéntica a la de Estados Unidos. Según análisis periodísticos especializados, Argentina planea dejar unos 30 organismos, y no los 66 que abandonará Washington. La diferencia crucial radica en que varios préstamos y créditos internacionales, por montos que alcanzan los miles de millones de dólares, están vinculados a proyectos y estudios respaldados por estas mismas agencias. Un portazo total pondría en severo riesgo esos desembolsos.

Entre los foros que podrían quedar sin representación argentina se encuentran el Foro Global sobre Migración, el Panel Global sobre Cambio Climático, la Alianza Solar Internacional y la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad, además de comisiones económicas y fondos de la ONU dedicados a poblaciones, recursos hídricos y educación superior. Se trata, en su mayoría, de espacios dedicados a elaborar políticas y estrategias frente a crisis globales.

Un Expediente con Firmas Inesperadas

El proceso interno ha sorprendido por las rúbricas que avalan la medida. La Dirección de Organismos Internacionales, a cargo del diplomático de carrera Alejandro Verdier, fue la primera en estudiar el tema y emitir un dictamen favorable, una postura que, según expertos, ningún funcionario del servicio exterior hubiera avalado en otras circunstancias. A ese documento se sumaron las firmas de los secretarios Juan Manuel Navarro (Política Exterior) y Fernando Brun (Relaciones Económicas Internacionales). Solo resta la firma del canciller Quirno para que la decisión se concrete, un paso considerado inminente.

El Obstáculo para la Aspiración de Grossi

Esta política amenaza con socavar la candidatura de Rafael Grossi, un experimentado diplomático argentino actualmente al frente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Aunque existe un consenso informal para que el próximo secretario general de la ONU provenga de América del Sur, el explícito respaldo del presidente Milei se transforma en un lastre. Analistas internacionales consideran que figuras como la expresidenta chilena Michelle Bachelet o la costarricense Rebeca Grynspan podrían tener ahora ventajas comparativas.

El principal desafío para Grossi será desvincularse de la imagen de su gobierno y convencer a la comunidad internacional de que su postulación es independiente. El respaldo argentino a la iniciativa de Trump de crear un “Consejo de la Paz” para intervenir en Gaza, sumado a las futuras renuncias a organismos de la ONU y los reiterados votos en contra de resoluciones sobre derechos humanos, género y salud, han generado un profundo resquemor entre las naciones de África, Asia y Europa. Convencer al Consejo de Seguridad y luego a la Asamblea General, en este contexto, se presenta como una tarea hercúlea.

La Argentina se encamina así a un repliegue sin precedentes de la escena multilateral, una jugada que redefine su inserción en el mundo y que, según advierten los críticos, la aleja de los espacios donde se discute el futuro del planeta.

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