En un encuentro amistoso de los Clásicos Sudamericanos, el joven talento xeneize ejecutó una jugada magistral para desnivelar a favor de su equipo, tras una primera etapa de dominio paraguayo.
Boca Juniors logró revertir un marcador adverso para imponerse ante Olimpia en el marco de los Clásicos Sudamericanos, gracias a una exhibición individual de Exequiel Zeballos que quedó grabada en la memoria de los presentes. El prometedor futbolista se convirtió en el artífice principal del triunfo al producir una acción deslumbrante que culminó en el gol de la victoria, anotado por Tomás Belmonte.
La escuadra paraguaya había mostrado mayor determinación en los compases iniciales del cotejo, controlando el esférico con solvencia. Su temprana agresividad se vio premiada con la apertura del marcador. Tras un saque de esquina, la defensa boquense evidenció descoordinación y el conjunto franjeado encontró también un aliado en la buena suerte. Durante una incursión ofensiva, Hugo Quintana buscó un centro al área que, tras un desafortunado desvío en Barinaga, se transformó en un balón imposible de detener para el arquero Agustín Marchesín.
No obstante, la respuesta del conjunto dirigido por Ubeda no se hizo esperar. A los veintisiete minutos, Alan Velasco se hizo presente en la puerta del área rival y, tras una apertura de pierna, su remate se desvió levemente en el defensor Gamarra para engrosar el marcador y restablecer la paridad.
Pero el momento cumbre del compromiso llegaría antes del descanso. Exequiel Zeballos, conocido como El Changuito, tomó la pelota por la banda izquierda y desplegó un repertorio de destrezas que dejó fuera de combate a dos defensores rivales. Con un movimiento vertiginoso que combinó fintas hacia el interior y el exterior, desorientó por completo al lateral que lo marcaba. Finalizada la espectacular corrida, Zeballos conectó un centro preciso con su pierna zurda que encontró, en el corazón del área, a Belmonte. El mediocampista, con un oportuno salto, remató de cabeza para batir al guardameta y consumar la vuelta del partido.
La jugada de Zeballos no solo significó el gol decisivo, sino que también robó la atención absoluta del público, que colmó el estadio con una cerrada ovación en reconocimiento a su talento. Su intervención cambió por completo el ritmo del partido y demostró, una vez más, que en su virtuosismo individual reside una de las mayores esperanzas del futuro inmediato del club.
