Brasil pone freno a la adhesión a la Junta de Paz impulsada por Trump

Brasil pone freno a la adhesión a la Junta de Paz impulsada por Trump

El principal asesor internacional de Lula califica la iniciativa estadounidense como una «revocación de la ONU» y advierte sobre la ambigüedad de su documento fundacional, aunque no descarta un acercamiento futuro si se alinea con las resoluciones internacionales.

El gobierno brasileño ha manifestado una posición de cautela y escepticismo frente a la recientemente lanzada Junta de Paz, una organización internacional promovida con vigor por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump. La voz crítica corresponde a Celso Amorim, canciller histórico y actual principal consejero en materia global del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien alejó categóricamente la posibilidad de que la nación sudamericana se incorpore con premura a dicho esquema.

En declaraciones concedidas al periódico O Globo, el experimentado diplomático brasileño deslizó severas objeciones hacia la propuesta norteamericana. Amorim tildó la carta constitutiva del organismo de “confusa” y sostuvo que su planteamiento implica, en los hechos, una “revocación de las Naciones Unidas” en los cruciales dominios de la paz y la seguridad internacional. “No se puede aceptar” un mecanismo que suplante el rol multilateral, afirmó con contundencia. Asimismo, cuestionó la legitimidad de una reforma del sistema global impulsada unilateralmente por una sola potencia y criticó la negativa de Trump a contemplar modificaciones en los estatutos propuestos.

Uno de los puntos neurálgicos destacados por el asesor presidencial radica en la desviación del objetivo inicial que, según señaló, motivó el diálogo internacional. Amorim remarcó que el texto fundacional no se centra de manera específica en la reconstrucción de Gaza, una necesidad humanitaria urgente y el supuesto germen del proyecto, sino que apunta a otorgar a la Junta una función más extensa y ambiciosa. Esta ampliación de competencias, en su visión, transformaría al grupo en una suerte de Consejo de Seguridad alternativo, pero con un liderazgo prácticamente permanente del país fundador.

Pese a las duras apreciaciones, la diplomacia brasileña no cerró por completo la puerta a un eventual acercamiento. Amorim precisó que Brasil estaría dispuesto a “considerar” una invitación formal, pero sólo si esta emana directamente del cumplimiento de la resolución de la ONU aprobada en noviembre, la cual se circunscribe exclusivamente a los asuntos de Gaza. El gobierno de Lula concede una importancia capital a la situación en Oriente Medio, aunque subraya que cualquier iniciativa debe contar con el aval explícito de los propios palestinos y del conjunto de naciones árabes, cuyas opiniones considera indispensables.

El lanzamiento oficial de la Junta de Paz se produjo en el marco del Foro Económico Mundial en Davos, con la presencia de varios jefes de estado, entre ellos los de Argentina y Paraguay. No obstante, la iniciativa ha topado con un escepticismo generalizado entre las capitales europeas, que temen un menoscabo de la autoridad y el espacio de las Naciones Unidas.

En paralelo a estas deliberaciones, el presidente Lula mantuvo un contacto telefónico con Mahmud Abás, líder de la Autoridad Palestina. Durante la conversación, ambos intercambiaron impresiones sobre las posibilidades de reconstrucción de la castigada Franja de Gaza y repasaron los distintos escenarios para alcanzar una paz duradera en la región, según informó oficialmente la presidencia brasileña. Este diálogo refuerza el perfil activo que Brasilia busca mantener en el conflicto, al tiempo que marca una clara distancia de los proyectos que no cuenten con un amplio consenso multilateral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *